sábado 5 de noviembre de 2011

LA IDEA ANARQUISTA

Introducción

He tenido la oportunidad de leer la obra de George Woodcock “Historia de las ideas y movimientos anarquistas”. Como aficionado a la literatura anarquista, debo decir que esta obra tiene la virtud de ser un texto desapasionado y muy crítico sobre lo que fue la historia del movimiento anarquista hasta 1939. La literatura anarquista que había conocido era en su mayoría un conjunto de frases, a menudo sacadas de contexto, pero que sonaban muy bien como consignas de un joven adolescente que quería rebelarse contra el mundo.

Obviamente era posible leer las obras completas: los textos de Proudhon, Bakunin, Kropotkin, Malatesta o incluso Stirner que me gustó por aquellas frases que tanto reivindicaban al individuo. Sin embargo, mucha de esa literatura estaba inspirada en un contexto europeo y para quienes vivimos en América Latina, la descontextualización era aún mayor que la del joven que nunca lee la obra en su totalidad. Woodcock tiene la ventaja de dedicar un volumen para presentar la vida de las principales figuras del anarquismo, así como otro para dar cuenta del movimiento que se preciaba de ser internacional pero que en últimas terminaría siendo llevado a la práctica en escalas regionales o locales.

No obstante, el romanticismo que nos invade, Woodcock es realista y señala como un fracaso el movimiento histórico anarquista, cuyo final queda marcado en 1939 con el desenlace de la guerra civil española. Por el contrario la idea anarquista que ya llevaba un par de siglos en el aire compensaría esa derrota con la esperanza de que en el futuro tendría una nueva oportunidad para conseguir su propósito: la abolición del estado y el levantamiento de una nueva sociedad.

El movimiento histórico anarquista

El fracaso del movimiento se explica según el autor, porque lejos de ser revolucionario fue más una revuelta que se oponía a los procesos de centralización política y económica que sucedían en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX. Criticaban la idea del progreso material, critica que por oposición proponía un regreso a formas primitivas colectivas, en una mezcla con cierta esperanza en el futuro como momento de materialización de ese proyecto. Por eso, el anarquismo habría tenido en países de industria poco desarrollada y donde la pobreza era más sentida, a sus principales seguidores. En la medida en que el Estado avanzaba con sus reformas sociales, el movimiento se debilitaba. El anarquismo, concluye Woodcock no logró conquistar al trabajador industrial.

Esa crítica del presente no estaba acompañada de una propuesta practica para la sociedad después de alcanzada la “revolución”. Una no planificación del futuro, que descargaba en la naturaleza del hombre todos los esfuerzos cooperativos, el instinto de solidaridad. Frente a una mirada factual que tenía lugar entre las clases medias, el programa anarquista no tenía nada que ofrecer y no hacía concesiones de ningún tipo. Otros movimientos, cuyo espíritu fue reformista, lograron dar resultados concretos entre las masas que vieron de manera positiva las conquistas que los llevarían a ser en esencia pequeños propietarios. Desde el capitalismo o desde la esfera del Estado, mejoraban las condiciones de vida.

Las ideas anarquistas

Si bien el anarquismo como movimiento no logró generar una alternativa frente al Estado o la economía capitalista, sí logró mantenerse como idea. Justamente su permanencia durante el tiempo, que Woodcock estaba reconociendo en los años 60 se revalida si tenemos en cuenta que en pleno siglo XXI, siguen existiendo muchas iniciativas anarquistas. La gran virtud es su eficacia para situaciones concretas y particulares, en especial si la escala es regional, local. Las ideas no envejecen y en el caso del anarquismo, ella mantiene su vigencia como acto de resistencia a las tendencias centralizadoras que dominan el mundo.
Woodcock escribía su obra en los años 60 y había considerado un ocaso después de 1939. En su primera edición, la obra terminaba señalando como legado anarquista, la incitación para retornar a una visión natural y moral de la sociedad. Otro aspecto de destaque era la valorización del gusto por la libre elección y el libre juicio que la mayoría de los seres humanos había trocado por bienes materiales y la ilusión de la seguridad. Insistir en la libertad y la auto-realización moral señalaba entonces la esencia del anarquismo.

El neoanarquismo

Doce años después de la primera edición (1972), Woodcock escribe una sección adicional a su obra con el propósito de narrar los cambios que han tenido lugar en referencia al anarquismo en Europa. Señala que el movimiento resurgió sobre todo entre una clase media y un público juvenil que si bien no conocía mucho del movimiento, sí recogió parte de sus ideas para desarrollarlas de una manera particular para alcanzar una reforma deseable de la sociedad.

Para el autor, este “neoanarquismo” que surge en los años 40 en Inglaterra, está liberado del peso de las federaciones y grupos que habían conservado la tradición de Bakunin y Malatesta para terminar avanzando de la mano del arte, en especial de la literatura para fructificar en los años 60. Su cercanía con otros movimientos va a ser muy marcada y con Aldous Huxley por ejemplo marcara, todo un proceso de contracultura frente a sociedades cada vez más tecnológicas.

No obstante ese avance, el desarrollo por ejemplo en Estados Unidos, deriva más en conductas anárquicas que anarquistas, muy negativas y que no dejan un legado importante al pensamiento. Es este tipo de comportamiento permanece aún en la actualidad. Por el contrario, movimientos como los Provos o los Kabouters fueron más inteligentes en la medida de crear formas originales de protesta.

Woodcock consideraba de especial admiración que el anarquismo hubiese resurgido sobre todo entre los jóvenes y señalaba el cambio que había tenido lugar pues predominaban más estudiantes y profesores, artistas, intelectuales que los artesanos o campesinos. Ese neoanarquismo entonces expresa ante todo que existe entre aquellos privilegiados por el progreso material, un sector de individuos que se percatan de la futilidad de la opulencia como meta. No obstante el caso de la India, era en cierta medida un ejemplo de una sociedad con una gran cantidad de no-privilegiados que buscaban una transformación de la mano de Gandhi.   

Y el anarquismo en el siglo XXI…

Una vez terminada la lectura de esta obra, fue inevitable pensar que después de 1972 han ocurrido enormes transformaciones a nivel mundial, que bien podrían favorecer un fortalecimiento de esa vieja pero poderosa idea anarquista. Espero poder en otra ocasión reseñar algún texto que dé cuenta de la dinámica en las últimas décadas y por ahora intento cerrar este documento, mencionando tan solo unas características sobre el proceso centralizador político y económico que tiene lugar en la actualidad.

Durante los años setenta tuvo lugar la crisis del modelo fordista, el cual había comandado el proceso de acumulación capitalista durante buena parte de la primera mitad del siglo XX. A partir de este momento, opera un modelo de acumulación flexible, el cual se verá complementado con las reformas en el sistema financiero internacional y con una redefinición del papel del Estado en la sociedad.

En el campo productivo se pasa de una producción en masa para una producción variable que impone la necesidad de una flexibilidad, una búsqueda por el perfeccionamiento constante del proceso productivo y una división del trabajo localizada y distribuida por todo el mundo, en empresas más pequeñas pero encadenadas entre ellas y que después de un breve lapso de liderazgo mundial fueron absorbidas por grandes oligopolios (empresas transnacionales).

La revolución de las bases tecnológicas que privilegian el sector de la microelectrónica comienzan a generar una crisis en el modelo de industrialización cuya principal consecuencia en el plano laboral fue la expulsión de un gran contingente de trabajadores y el diseño de políticas para la reconversión de esta mano de obra, que hacía parte de programas de desarrollo regional o local. A partir de las alianzas entre centros de investigación y universidad con las empresas privadas o las fuerzas militares se ponen en práctica políticas de desarrollo como los polos tecnológicos y los distritos industriales.

Dichas políticas son de la esfera local y regional. Por su parte los Estados Nación enfrentaran un escenario cada vez más dependiente del sector financiero que se globaliza y se aleja cada vez más de las inversiones en el sector real para quedar volando entre los países a la caza de ganancias monetarias provocadas por sucesivos procesos especulativos. Así pues, los objetivos que persigue la política nacional son de tipo macro y relativos a una estabilidad monetaria. Una forma para alcanzarla es a través del recorte del gasto público, el cual se da principalmente en las áreas de intervención social (educación, salud, pensiones) que dejan en una situación de mayor vulnerabilidad a los sectores sociales amenazados por los cambios en las bases productivas.    

En suma, la centralización económica continua, pero ahora comandada por el capital financiero. Capital que requiere de la flexibilización del control estatal y que afecta las relaciones salariales y de trabajo, explicando en buena medida el recrudecimiento de formas de trabajo informal, con su connotación de forma atrasada donde impera una mayor explotación del ser humano. Las reiteradas crisis financieras de los últimos años y el papel del Estado que protege los intereses de los banqueros en contra de la misma sociedad civil han llevado a una indignación global. 

Si bien Woodcock llamaba la atención por el cambio de seguidores que tuvo la anarquía predominando individuos inconformes con esa vida de opulencia moderna en vez de campesinos y artesanos, debe reseñarse que ante el retiro del Estado, vuelve ha existir en la actualidad un escenario favorable para las iniciativas anarquistas. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la mayoría de movilizaciones en la actualidad son reformistas y más que la abolición estatal exigen del Estado un mayor control sobre los bancos. Que la idea anarquista genere un nuevo movimiento es algo incierto pero su presencia está en iniciativas como la ocupación de predios, en la generación de sofware gratuito, en la creación de bancos comunitarios o redes de trueque, en los movimientos de objeción de conciencia, etc. La globalización tantas veces demonizada ha permitido paradójicamente que todas estas iniciativas comiencen a estar cada vez más articuladas a nivel global, avanzando cada vez hacia esa meta internacionalista del siglo XIX. ¿Será entonces este el  momento para avanzar hacia esa nueva sociedad?  

viernes 16 de septiembre de 2011

¿Que existe en el horizonte?


¿En qué piensas, si gustas de poner tu mente en blanco?
¿Qué existe en el horizonte cuando miras desde la playa hacia el infinito?
¿Qué mensajes trae el ruido de aquellas charlas en idiomas extranjeros?
¿Qué esconden aquellos ojos, aquella mirada que seduce?

Sintiendo que el tiempo se detiene
Sintiendo que la vida se nos escapa
Sintiendo que este es el último día
Sintiendo la ausencia, la falta de una compañía

Las palabras que no dije
Los deseos que nunca realicé
Aquellas heridas que se vuelven a abrir
Que me hacen finalmente morir…morir

Sintiendo que el tiempo se detiene
Sintiendo que la vida se nos escapa
Sintiendo que este es el primer día
Sintiendo una presencia, la perfecta armonía

Las gaviotas volando contra el viento
Las rocas golpeadas por las olas
Y la tormenta agitándolo todo
Congelando mi corazón, aumentando mi desesperación



Orgullosa camina la soberbia
Sin mirar aquella lastimera humildad
Y en el altar de la iglesia
Se delata nuestra humana miseria

Me inclino ante mi antiguo enemigo
Renunciando a esta batalla
Y preparo la traición una vez más
Sin remordimiento, buscando mi suicidio

Me siento tranquilo a mirar el puerto
Y mis susurros me traen una vieja canción
Una vieja decepción que me hizo caer
Una letra que quebró mi corazón

Sintiendo esta noche más fría
Sintiendo esta necesidad de diluirme
Sintiendo esta delicada sinfonía
Sintiendo esta triste despedida

¿En qué piensas, si gustas de poner tu mente en blanco?
¿Qué existe en el horizonte cuando miras desde la playa hacia el infinito?
¿Qué mensajes trae el ruido de aquellas charlas en idiomas extranjeros?
¿Qué esconden aquellos ojos, aquella mirada que seduce?

Nada, realmente nada
E ingenuamente creo que puede significar algo

Fito y los fitipaldis. Al mar. Del album los sueños locos

jueves 28 de julio de 2011

La planeación territorial y la emergencia de intelectuales orgánicos

Este es un artículo de opinión y por tanto las afirmaciones hechas aquí deben ser tomadas como si fueran hipótesis. Solo una investigación más estructurada podría darnos algún soporte científico para llegar a unas conclusiones más contundentes. Sin embargo, quiero hacer uso de mi derecho de expresión sobre todo por estar inmerso en el mundo académico y en particular de la economía urbana y el interés que siempre he sentido por reflexionar sobre la participación en la planeación territorial.

Mural democracia participativa, Patio Bonito, Bogotá 2010
Hecha la anterior advertencia, quiero compartir una serie de reflexiones que surgen a partir de la lectura de Gramsci y sus conceptos de revolución pasiva, hegemonía e intelectual orgánico. Para ello invito al lector a considerar en primer lugar la planeación territorial como una actividad donde tiene lugar un conflicto entre las diferentes facciones que componen las clases dominantes de Colombia. Con la constitución de 1991 y la posibilidad de introducir mecanismos de participación comunitaria, las expectativas por dar voz al resto de la sociedad, permitían albergar esperanzas por una construcción del futuro más pluralista. Hoy por hoy, los escándalos de corrupción y la pobreza generalizada en gran parte del territorio, nos llevan a preguntar si finalmente esas buenas intenciones fueron en realidad una estrategia de las elites para seguir ejerciendo su hegemonía.

La revolución pasiva

La revolución pasiva es un término empleado por Gramsci para designar el proceso por el cual tiene lugar una reorganización constante del poder del Estado -en su relación con las clases dominadas- para preservar la hegemonía que ejerce la clase dominante y excluir a las masas de la posible influencia que puedan alcanzar sobre las instituciones económicas y políticas.

Amanecer, Municipio de Pauna, Boyaca, Colombia
El uso de la fuerza represiva por parte del Estado, para preservar el poder, tiene que complementarse con la función educadora, que lleve a la construcción de determinados consensos transversales a toda la sociedad. Tenemos entonces un Estado que castiga, que educa, que racionaliza nuestras conductas y por tanto construye un sentido común donde los intereses antagónicos desaparecen para dar una imagen de unidad donde los explotados terminan defendiendo los intereses de sus explotadores.


Sin embargo –nos recuerda este autor- las clases dominantes están dividas en grupos más pequeños. Algunos tienen un liderazgo moral e intelectual y por ende generan una visión del mundo que se impone al resto, sin la necesidad del uso de la fuerza. La dominación ideológica es llevada a través de la escuela, de los medios de comunicación, la cultura y a través de políticas reformistas. Es así como se ejerce la hegemonía, es así como se impone una ideología.

¿Planificación participativa para qué?

A partir de esa lectura del estado y de cómo las clases dominantes imponen una ideología y ejercen su hegemonía, nos podemos preguntar si finalmente los esfuerzos por abrir la participación al resto de la sociedad, terminaron convirtiéndose en una estrategia para preservar el control de los territorios y sus recursos.

La tensión entre las elites regionales y el gobierno central, evidencia esa fractura que existe al interior de los grupos que dominan el país. El ascenso de los nuevos ricos que se han beneficiado de las ganancias que deja el comercio de la droga y las viejas familias que ejercen el gamonalismo y el clientelismo a nivel regional se enfrentan a los grupos que tienen su sede en la capital.

Municipio de Pauna, Boyaca, Colombia
La constitución de 1991 permitió que la voz de las comunidades -excluida de los pactos que tenían lugar a puerta cerrada- fuera incluida con el propósito, de alcanzar consensos democráticos sobre el futuro regional y urbano. Sin embargo, la participación se ha limitado a una simple validación del libreto que ya trae el estado. Un libreto elaborado y reelaborado por las mismas elites que siguen disputándose el poder y la hegemonía y que ahora deben batirse en una arena que es más pública pero no necesariamente más participativa.

En ese juego de intereses, cada fracción trata de hacer prevalecer sus discursos y de convencer a las comunidades de apoyarlas: En ese sentido la función educadora de los partidos políticos y de organizaciones comunitarias, algunas de ellas con apoyo de ONG se ponen a prueba en cada escenario abierto por el estado. La idea es convencer a los demás que el interés particular puede ser el interés general y que su defensa conllevará los beneficios al conjunto de la sociedad.

Ahora bien, la estrategia empleada para conseguir ese objetivo ha sido la cooptación de los pequeños brotes de ejercicio ciudadano y de manera particular de los liderazgos comunitarios. No significa que todos esos líderes hayan sido ingenuos, pues existían ya bases para que desde las comunidades la respuesta fuese positiva al coqueteo de la corrupción y del favorecimiento personal, a partir de ese rol que se ejercía a favor de terceros. Pero teniendo en cuenta que, para otros la expectativa de la planeación participativa aparecía como una posibilidad para democratizar la sociedad, como un campo de lucha política, es necesario dar cuenta también de aquellos que aceptaron el reto de entrar al estado y de los retos que han enfrentado frente a esos vicios que ya trae nuestra manera de gestionar lo público.

La cooptación es una de las estrategias empleadas por las clases dominantes para alcanzar los consensos que se requieren a nivel del colectivo. En ese sentido, los líderes comunitarios que comienzan a trabajar para el estado se ven ante la encrucijada de defender los intereses de sus comunidades y los de su empleador. No es extraño ver esa situación en el caso de Bogotá, donde se ha desarrollado una gran institucionalidad participativa involucrando liderazgos comunitarios que antes ejercían su actividad al margen de la esfera estatal con relativo reconocimiento entre sus comunidades.

Intelectuales (planificadores) orgánicos

Frente a la dictadura que podía ser establecida por los comunistas en la Unión Soviética a nombre del proletariado, Gramsci señalaba los riesgos que se corrían dejando el poder en manos del partido y de una clase directamente beneficiara de él, pues podían perpetuarse en el poder y nunca acabar con el estado. Uno de los argumentos que justificaban esa transición según los intelectuales del partido era que los sectores proletarios carecían de intelectuales que les guiaran en ese proceso. Por tanto ellos debían asumir esa dirección. Así pues, intelectuales surgidos en la clase burguesa dirigieron las revueltas proletarias. Frente a esa situación Gramsci proponía la formación de un tipo de intelectual que surgiera entre la clase operaria y no fuese cooptado por las clases dominantes. Su tarea sería la de construir con sus comunidades otra ideología que pudiera ser contrahegemónica.

Bosa San Bernardino, Bogotá, 2009
Retomando de nuevo el caso de Bogotá, es preciso recordar que no cualquiera puede trabajar en el estado. Así pues, los profesionales que han surgido en los barrios populares y que cumplen con el doble requisito de formación académica y trabajo comunitario son altamente valorados por el estado que se siente incomunicado para adelantar sus procesos de planeación participativa. Con la salida de estos profesionales del campo comunitario se pierde una enorme posibilidad de procesos independientes. No obstante, es justo decir que muchos consideran que su entrada al aparato burocrático puede ayudar desde adentro de la institucionalidad y otros más pueden sencillamente utilizar su trabajo comunitario como plataforma para mejorar sus condiciones laborales sin considerar ningún conflicto al asumir ese nuevo papel.

Con todo y esta variedad de situaciones, podemos agregar que al igual que sucedía en el contexto de análisis de Gramsci, esa cooptación permite que finalmente quienes han ejercido el poder, logren conservarlo sin mayores amenazas en la medida que controlan los posibles liderazgos que van surgiendo desde los grupos históricamente excluidos. Cualquier intento de desacato fácilmente lleva a la sustitución del planificador por otro técnico mientras que la generación de un nuevo líder comunitario puede tardar mucho tiempo.

¿Ante ese panorama que hacer? No solo se vive la amenaza física por parte de los actores del conflicto armado, sino que ahora el reconocimiento estatal también limita el accionar de estos líderes. Ni hablar de la corrupción o el clientelismo que han sabido acomodarse a esta nueva forma de gestión para seguir apropiando indebidamente las rentas públicas.

Un intelectual orgánico, surgido en los barrios populares o en la vereda campesina debe ante todo conocer muy bien el lenguaje técnico de la planificación. Es necesario para poder manejar un mismo nivel de interlocución, pero debe tener la capacidad para traducir los contenidos y las demandas de sus comunidades en ese esquema. Este líder hace las veces de un traductor intentando colocar cada pieza del rompecabezas en las fases técnicas del proceso participativo. Las experiencias muestran que es muy difícil cuando esos planificadores son externos a las comunidades, pues hay una mirada diferente y un proceso de reinterpretación que a menudo es incompatible con lo que realmente se dijo. Cuando el profesional se va, las comunidades vuelven a quedar aisladas y se pierde de horizonte la fase posterior al ejercicio participativo. Esa situación puede cambiar cuando ese planificador sigue viviendo con las comunidades y eso es más fácil cuando ese personaje es también residente.

Pero la salida del barrio o del municipio es una opción válida incluso para los líderes comunitarios. Dado ese capital social, intelectual o humano se diferencian del resto de la población y al estar en contacto con las clases medias o altas pueden fijar un estándar de vida que intente emular esos estilos de vida consumistas. Ello sucede independiente del partido político y es así como esos liderazgos en plena vía de ascenso social terminan jugando el rol de una nueva clase media con intereses particulares a defender y que son validados positivamente por la sociedad. Se recomienda que en la medida de lo posible quienes puedan hacerlo, salgan de los barrios pobres, dejando atrás a quienes son percibidos como perdedores, fracasados o como una amenaza. El resultado final es una comunidad sin liderazgos y unos líderes desclasados que a pesar de hablar de sus comunidades cada vez están más lejos de ellas. Vivir la cotidianidad del barrio es fundamental aunque casi nadie presta atención a ese factor, compartir el día a día es vital para sostener las redes y quienes se van tarde o temprano serán extraños a lo que acontece allí.

Finalmente

Ya podemos imaginar la recomendación que surge a partir de estas reflexiones. Para un intelectual orgánico, para un planificador surgido desde los barrios populares o las veredas campesinas, será fundamental su permanencia en el territorio en el cual ha surgido. Sus posibilidades de ascenso social y/o económico pueden ayudar a valorizar sus territorios en la medida en que promueve la heterogeneidad social y no ese aislamiento de los pobres en su propio lugar de residencia. Si finalmente su interés personal es más fuerte que el de la colectividad y quiere salir, puede hacerlo, pero asumiendo el costo de perder representatividad en ese espacio. Tal vez logre consolidarse e ingresar a formar parte de las clases medias pero difícilmente contribuirá a mejorar las condiciones de los excluidos pues la posición de cada actor es vital en este juego de representaciones.

Municipio de Pauna, Boyacá, Colombia 2009
Si algo ha sido constante en la historia de la planeación territorial, es que los sectores de menores ingresos siempre han tenido que vivir sin voz. Ahora que se les invita a hablar, se les entrega un libreto pre-elaborado y cuando tienen la posibilidad de que un líder ayude en la realización de una contra propuesta, la historia termina teniendo el mismo final. Existen quienes proponen crear espacios ajenos al propuesto por el estado, esa es una salida, otros rechazan utilizar el mismo lenguaje técnico de la planeación y finalmente estarían quienes seguirían considerando que estar dentro del estado es una oportunidad para cambiar la realidad de desigualdad que nos caracteriza.

Cada líder comunitario debe realizar constantemente un ejercicio de auto-critica, de auto-reflexión que le lleve a revisar cuáles son sus objetivos, sus metas. La movilidad residencial, el cambio de barrio se ha convertido en un elemento importante para validarnos socialmente. Salir del barrio popular para el conjunto residencial demuestra que somos exitosos y que dejamos atrás la pobreza para pretender ser reconocidos por quienes están encima ¿Pero es eso finalmente lo que se busca? ¿La estrategia del liderazgo finalmente va hacia allá?

Existen muchos motivos para explicar los cambios residenciales, pero dejándolos a un lado y centrándonos en el factor de prestigio que confiere la ubicación espacial, debemos cuestionar entonces esos liderazgos que se valen del discurso de lo popular para saltar hacia una clase media consumista. Es una inconsecuencia de primer grado presente en grupos de derecha como de izquierda. Si algo puede ayudar a pensar en un intelectual orgánico ha de ser en un fortalecimiento aún mayor con el barrio de quienes se dicen trabajar por él. Serán los primeros en promover que quienes mejoren socialmente se queden y contribuyan para que ese lugar mantenga la vitalidad necesaria y en el caso que la relación con el estado sea estéril, promover aquellas iniciativas independientes que ayuden a construir unidad. 

Este pequeño acto de rebeldía frente a la cultura que asocia ascenso social y localización residencial puede ser aunque parezca insignificante o imposible un punto de partida para luchar contra la cooptación, puede extenderse a un cuestionamiento de todo un estilo de vida impuesto desde el mercado y llevarnos a construir otra ideología. No hay evidencias que puedan demostrar esta sugerencia pero al fin de cuentas es una opción que puede evaluarse y mejorarse o sencillamente reelaborarse en la medida en que el proceso de reflexión de estos líderes tenga un espacio en medio de tanto activismo.

viernes 11 de marzo de 2011

Un Guache en tierras cariocas



Rio de Janeiro -panoramica desde Urca
La vida es una caja repleta de sorpresas. Estoy en esta ciudad, en calidad de extranjero, experimentando aquellas sensaciones de tristeza, de miedo, de inseguridad que si bien sentía en casa, eran rápidamente resueltas con un abrazo, con un beso, con un mimo. En medio de tantas personas, camino solitario y rumio mis pensamientos en mi idioma natal. Encerrado en mi cuarto me sumerjo en la música y los recuerdos y mucho tiempo después, vuelvo a sentir esa extrañeza, ese deseo de regresar a casa. Sin embargo, esa casa está muy lejos.
Un guache, un guerrero muisca, que ha salido de los andes, de esas tierras frías, del páramo y la ropa de lana, para venir a dar en las tierras cariocas, sintiendo la brisa del mar y el calor, la música, el color y el sabor de otro país ¿cómo habrán sido los indígenas de estas tierras? ¿Qué historias se habrán tejido? ¿Tendrán algún Bochica, alguna Bachué, un dios Xué o una diosa Chía?
He pensado en los millones de refugiados, los perseguidos políticos, los militares, los secuestrados y todas aquellas personas que se encuentran lejos de su hogar, lejos de las personas que aman, lejos de sí mismos, perdidos en la soledad más amenazante que es la del espíritu. En medio de mi sincretismo he elevado plegarias para que los dioses o Dios, me den la fortaleza suficiente para salir bien librado de esta batalla que apenas comienza.
Rio de Janeiro- Vista de Cristo Redentor
Cada día es un reto. Cuidar de nosotros mismos: alimentar el cuerpo, alimentar el alma, alimentar la mente, proveernos de un vestido y seguir las normas de la casa, que no se siente aun así porque todos somos extraños. Lidiar con el tráfico, un tráfico que no es el mismo de Bogotá, porque los barrios son desconocidos, porque el más ligero desvío puede generar el más grande desperdicio de energías, una caminata en medio del sol que puede provocar una insolación, una ausencia de vitaminas que puede causar una dolencia, los riesgos están ahí.
Dicen las historias que la palabra Carioca, significa la casa del hombre blanco y al igual que en Colombia, la toponimia está regada de un pasado ancestral. Sigo en mi amada América Latina, pero me es extraña esta ciudad del placer. Un placer que deslumbra, unas imágenes que son de postal, pero que esconden nuestra miseria, nuestra pobreza, nuestra desigualdad. La misericordia cristiana no es suficiente. No es suficiente con colocar una barra para tapar una favela, no es suficiente con ser informados por medios de comunicación baladís. La realidad se deja ver en cada una de mis caminatas, cuando me subo al bus o cuando huelo el olor de las aguas contaminadas por el ser humano. Cuando sufro víctima de la especulación inmobiliaria o por la ausencia en la democratización de las nuevas tecnologías.
Comienza el desfile de la escola União da Ilha 2011
Este guache, mira con detenimiento cada cosa y como siempre desconfía de aquello que aparenta tener la cualidad de la belleza. Sabe que ella se disfraza y que a menudo es muy difícil encontrarla y por eso se mantiene atado a sus armas, que son sus recuerdos, su pasado, las enseñanzas de sus antecesores. Viviendo el presente, sabe que poco a poco, una nueva historia se escribirá y espera que tarde o temprano, el cariño por esa ciudad aparezca. Hasta ahora, se ha sembrado la semilla, es preciso empezar a cuidar de la tierra para que la pachamama bendiga ese fruto y haga de él una fuente interminable de alimento y sabiduría.
Hace frio en Rio de Janeiro y también llueve. Como si los dioses hubiesen decidido flexibilizarse conmigo, dejando la fiereza del aire que quemaba la piel, ahora sopla un viento helado que tal vez no guste a quienes desean un carnaval más ardiente. La arena se ha enfriado y la noche no requiere ya de ventanas abiertas, ni de ventiladores ruidosos. Poco a poco, me acostumbro también a estas calles, a ver determinadas caras, como la de los porteros, los vendedores en las lojas o la bibliotecaria que me permite entrar a ese templo sagrado del conocimiento.
Independiente del lugar, las bibliotecas conservan ese aire de tranquilidad que tanto desea mi mente, ese silencio que esconde un millón de historias que esperan ser leídas. Ese lugar donde se esconde una buena novela, un clásico académico o una colección pictográfica. Afortunadamente, estoy cerca de ellas y puedo escabullirme de toda esta sensación de extravío. Así pues empieza esta nueva etapa. Mañana será mañana y el hoy ya pasó. Una oración por todos los que ya no están con nosotros. 

martes 25 de enero de 2011

martes 7 de diciembre de 2010

PATER ET FILIUS


I
Amanece lentamente en Bogotá. La luz se va colando por las ventanas y el frío se mantiene. Ese color gris, que hace de ésta, una ciudad triste y cabizbaja que mantiene en silencio las preocupaciones de hombres como él, que llevan toda una vida madrugando para encender el motor de su vida y transitar por las calles, buscando un destino vacío de toda felicidad.
Los gallos cantan en la madrugada, pero este no es el campo, donde vivió su infancia. Es una fea ciudad, donde las calles sin pavimentar, están colmadas de ese barro que mancha los viejos zapatos que son débilmente lustrados por sus hijos. Un barro, que tardará en secarse y que quedara convertido en polvo, debajo de los pedales del freno y el acelerador.
Mientras se toma el primer tinto del día y enciende su cigarrillo, inspecciona las sillas y revisa las llantas, no quiere que en el primer viaje del día, una pinchada arruine la jornada. Ha sacado la buseta del improvisado garaje que tiene en el casa-lote donde vive. Mete el cambio y arranca una vez más como en los últimos 32 años hacia el paradero, donde muchas personas esperan llegar temprano a sus lugares de trabajo. Una rutina que aja su piel, cuarteada por la gasolina y las tristezas que se viven a diario cuando se está sumergido en la pobreza.
Las noticias en la radio no son nada alentadoras. Los barrios de la capital son cada vez más inseguros, o por lo menos eso dicen los periodistas, pero en realidad, él sabe que siempre ha sido así. Cuantas veces han tenido que lidiar con ellos. Recuerda aquel ladrón atrapado robando un monedero y la golpiza recibida por la gente que quería cobrar justicia por su cuenta. Recuerda también la época en que robaban a los conductores y el negocio de cabinar los carros como protección. Una protección que ha sido denunciada por los pasajeros que quedan en una situación de indefensión cada vez que los malandros deciden atacar. Cuando se estrenaron los motores diesel, la inseguridad llevo a que cada parte de una buseta estuviese contramarcada tal como sucede con los vehículos particulares. Definitivamente, el pasado no ha sido mejor y por eso al escuchar las noticias siente que el tiempo no se ha movido y que esta en un presente infinito, en una ruta circular donde no hay comienzo ni final, solo un transitar eternamente.
Una maldita rutina que se olvida con la cerveza. Eterna compañera que más de una vez dinamitó las peleas con su primera cónyuge. Es la única forma de olvidar esta mierda y de caer en un profundo letargo que se borrara al día siguiente con las necesidades de seguir sosteniendo a una familia que creció  en poco tiempo y que no se cansa de pedir dinero, para poder comprar un cuaderno, un lápiz o para poder ir a un internet para conseguir la tarea. Una familia que se ha acostumbrado a dormir hacinada en una pieza, pues los sueños de una vivienda propia, se desvanecieron como el humo de un cigarrillo.

II
Permanece dentro de la buseta. Está lloviendo y son las 10 de la noche. No ha podido salir de ella, para poder desvararse. Sabe que no hay otra opción. Cuando era joven, había tenido que permanecer solo en la carretera, esperando la ayuda de algún camionero que le enseñara y fue así como se hizo un especialista en mecánica. Hoy, los jóvenes deben tener bachillerato y cursos del SENA y carecen de la experiencia que él ha logrado acumular. Sus manos se engrasan, se ensucian y tiene que lavarlas con gasolina. Ojala fuera así de fácil con sus hijos, pero los seres humanos no son máquinas, por más que en su lenguaje predominen las comparaciones, la autonomía que tienen es algo que dificulta conducirlos por la vía adecuada.
¿Qué puede hacer? Se pregunta una y otra vez. ¿Porque a él? En el paradero se han contado varias historias similares. Muchachos que crecen solos y que terminan mal. Algunos se vuelven delincuentes, otros drogadictos y los que mejor futuro logran terminan como choferes, replicando una vez más esa trampa de la pobreza. Llenando sus cuerpos de cerveza y tabaco, de fe y esperanza pasajeras, esos jóvenes pronto serán padres y el motor volverá a encenderse para llevar a cientos de almas por las autopistas que cambian de nomenclatura constantemente, extraviando a quienes han recorrido las venas de este corazón que se infarta con tanta congestión.
Una varada tras otra y un patrón que sencillamente espera poder chatarrizar el vehículo, pues la modernización del transporte no da espera. Para ese conductor sin embargo, el tiempo se ha quedado congelado, cada vez está más arrinconado, más excluido. Es difícil el cambio, como difícil la pensión. Es una muerte lenta y dolorosa, como un cáncer, porque mientras más buses articulados corren entre estaciones, menos espacio queda para busetas que como esa están desahuciadas, conducidas por hombres que tienen miedo a enfrentar una vida sin sus adoradas máquinas.
Una vida que lo sobrepasó y que no le brindó mayores expectativas que las de seguir tomando cerveza, para hablarle a cualquier desconocido acerca de sus experiencias pasadas y de las mujeres que cayeron rendidas ante su atractivo. Una vida, caracterizada por las rutas en las cuales trabajó, los modelos de los vehículos que condujo o el número de pasajeros que transportaba y que no han dejado de disminuir a lo largo de estas décadas.
III
Otro día más. Se despierta y después de ducharse, calienta un tinto mientras sus hijos duermen. Enciende un cigarrillo y revisa la buseta, asegurándose que todo este en correcto orden. Espera que el día sea bueno, para poder pagar el arriendo. Entre los chistes de sus compañeros, entre los semáforos y los carros conducidos por elegantes mujeres y acompañado de las noticias de la radio, mira este mundo transcurrir a través del retrovisor. Preso del estrés hace sonar su pito en el trancón y se alegra cuando lo ve en la calle. Él se sube y cruza la registradora para sentarse a su lado y conversar mientras aprovechan esa pequeña coincidencia de destinos.
Le cuenta a su hijo del trabajo, también le habla de algún compañero –a los cuales siempre les ponen apodos- de la empresa y de las varadas que son cada vez más frecuentes. Por su parte, él lo escucha y le cuenta también de sus experiencias. Escucha atentamente acerca de la universidad donde él trabaja y de las cosas que hace un profesor de pregrado. No entiende porque esa obsesión de seguir estudiando, mucho menos sabe para que es un doctorado y porque debe hacerlo fuera del país, pero sabe que este hijo ha logrado salir adelante y eso lo hace muy feliz.
Ambos recuerdan cuando trabajaron juntos: Al salir de clase en la universidad, su hijo lo esperaba en alguna avenida de esta ciudad. Esperaba a veces horas y horas y en algunas ocasiones ese encuentro se frustraba. Él recuerda que no había teléfonos celulares y que solo podía enviar sus mensajes con los otros choferes -estaba varado o ya había pasado por ese sitio donde era la cita-. Por la noche podían comunicarse y al día siguiente volvían a ponerse una cita y la rutina tendía a reproducirse.
Recordaron también el accidente, las varadas compartidas y la economía del paradero que alguna vez su hijo escribió en un periódico del barrio, cuando había mucha agitación por la inauguración del sistema Transmilenio. Ahora, este hijo ya no puede acompañarlo, ni hacerle las cuentas cada noche. Ahora transita solo en la buseta, acompañado a veces por otros amigos, quienes a menudo son conductores desempleados que buscan en sus ex -compañeros algo de ayuda mutua.
Claro, también recordaron esos momentos en que conversaban en las cantinas del barrio o en la tienda del paradero tomado cerveza. Su hijo, estaba harto de aquellas personas que se burlaban o hablaban mal de los choferes y tuvo que aprender a convivir con esa hostilidad no solo en la Nacional, sino también en los Andes. La quema de buses, los robos de los producidos, los insultos de los usuarios del transporte siguen presentes, según le cuenta su hijo, quién se ha acomodado mientras extiende su mano para cobrar el pasaje y dejar que él, use el pito para presionar a otro chofer que se demora en arrancar. Su hijo, como siempre le reitera una vez más lo orgulloso que se siente de tenerlo como padre y él decide en ese momento acelerar una vez más para alcanzar cruzar esa avenida y dejar atrás ese trancón.  
Le ha prometido volverlo a acompañar un día en vacaciones pero siempre se le olvida. Además le ha preguntado por el sistema integrado de transporte, le ha indagado sobre su percepción del Metro y si conoce los estudios sobre el tren de cercanías. Para él todo son amenazas. Que buenos aquellos tiempos cuando tenían el control de la movilidad en esa ciudad ochentera. Había tanta abundancia que podían derrochar sus ingresos en cerveza y mujeres. Nada de eso queda, como un viejo marinero o un dinosaurio, espera esa pensión malograda por años en los que nunca pagó aportes. Su hijo, le cuenta una historia de un escritor Saramago y se siente identificado en la incertidumbre del futuro, cuando se da cuenta de que ya no son tan importantes para la ciudad.
IV
Un silencio aparece entre padre e hijo. Ese silencio que calla pero dice mucho. Así sucedía en el pasado y su hijo piensa en ese momento mirando a través del panorámico, en las ocasiones que quiso sincerarse y compartirle aquellas emociones que sentía por una mujer en la facultad. Pero él, veía el mundo desde otra perspectiva. Rápidamente se despabila observando una chica muy guapa que camina por la acera. Su padre hace sonar el pito en un acto que para ella probablemente solo suscite pena, indignación o indiferencia. Él  se dirige a su hijo y le pregunta si tiene alguna compañera. Nunca lo vio en la universidad con alguna novia pero suponía que era un don Juan y que probablemente sería alguna chica acomodada, pero solo cuando estaban borrachos era capaz de decírselo.  
En realidad, su hijo, vivió una época marcada por la soledad, el desamor, la frustración, la desorientación. Era tal el conflicto personal que ni siquiera confiaba en sus capacidades de alcanzar el grado. Se preguntaba a menudo  si para quienes son pobres y tienen la posibilidad de estudiar en una universidad es posible la superación de ese complejo de inferioridad. Pero él, nunca se enteró de eso, por el contrario nunca creyó realmente que estudiar sirviera y por eso tan pronto se graduó de la universidad le sugirió buscar trabajo en la empresa de buses. Tal vez allí podría ser despachador y tener un mejor futuro que él. Pero su hijo no aceptó y ahora es profesor universitario.  Y ahí está, en su lucha por conseguir la libertad. 
El viaje está malo, la buseta no se ha llenado y tal parece que hay otro trancón más, otra vez, llegará tarde a la casa, otra vez llegará y verá a sus otros hijos dormir o hacer las tareas que no han hecho en la tarde, si por lo menos estos fueran igual de juiciosos al mayor.
Viajar y viajar, cruzar la ciudad de norte a sur, sus recuerdos están asociados a la buseta y los barrios que conoce. Él ha visto cambiar a esta ciudad, ha visto como se da la expansión, como la gente se atreve a vivir en las laderas de montañas inestables o a caminar largas jornadas para llegar al paradero y se da cuenta también de cómo se va volviendo viejo, como el modelo de su buseta, cuando ya no puede ver sin anteojos o cuando descubre que ya no tiene la misma fuerza porque ahora tiene una hernia o porque sus pulmones están repletos de la nicotina de poco más de 3 décadas de trabajo.
Su hijo, cruzó la registradora y se despidió. Ahora lo ve por el retrovisor, cruzando la avenida rumbo hacia la universidad. Continúa su viaje y llega al paradero en Suba. Almuerza y escucha a sus amigos de trabajo, quienes ojean un periódico amarillista cuyo titular habla de algún asesinato en el barrio y de alguna actriz porno y sus habilidades sexuales. Cansado, se irá a acostar en la última silla, l-a que llaman de los músicos- y dormirá un rato mientras le toca su turno de arrancar. En ese pequeño instante, pasan por su mente la imagen de su padre, que perdió a los 7 años cuando vivían en el campo, pasa la imagen de su hermano mellizo quién falleció hace un par de años y finalmente, sus hijos, los que ha tenido con su segunda compañera, los que lo desvelan actualmente. Tiene miedo de dejarlos solos y tiene miedo de que algo les pase. Su paternidad si bien se puede centrar en llevar un diario a la casa, encubre el amor que siente por ellos, un sentimiento que nadie le enseñó como expresar pero que espera que sus hijos puedan sentir y entender.
V
Amanece lentamente en Bogotá. La luz se va colando por las ventanas y el frío se mantiene. Ese color gris, que hace de ésta, una ciudad triste y cabizbaja que mantiene en silencio las preocupaciones de hombres como él, que llevan toda una vida madrugando para encender el motor de su vida y transitar por las calles, buscando un destino vacío de toda felicidad.
Sin embargo, la felicidad existe y lo llena de esperanzas. Coloca en el pasacintas unas buenas rancheras y se dirige hacia el paradero con la energía renovada. Su máquina se encuentra lista para otro día más de rodar y rodar por estas calles. Las personas corren presurosas a su encuentro, él sabe incluso que algunos suplicaran que les deje subir y que muy probablemente alguna bella mujer se sentara a su lado. Una vez lleno el cupo, acelerará y partirá.

Así es esta vida, un ir y venir, un tránsito en medio de señales que nos advierten de nuestras debilidades, de nuestros miedos y de las cosas que amamos. Algunos se dedican a correr deprisa y mueren estrellados, otros van lentamente obstruyendo el camino de los demás, otros intentan ganar la competencia y unos cuantos más desean poder detenerse para mirar el mundo que pasa por el retrovisor e invitar a sus amigos a viajar juntos. Algunos logran viajar en avión o en barco, otros siguen a pie caminando. Otros como él, seguirán trabajando como choferes de bus urbano, esperando que llegue el momento de apagar su motor para retirarse a descansar en esa fría noche bogotana, con la certeza de que mañana sera otro día, tan solo un nuevo día.

martes 12 de octubre de 2010

IMAGEN VIOLADA



ESTE MOMENTO DONDE LOS SEGUNDOS
SE INSERTAN EN LOS PÁRPADOS
CUANDO EL ECO DE UN GEMIDO
SE ESFUMA EN UN MOVIMIENTO DE 
MANOS
LA IMAGEN INDESCIFRABLE
COMO UN CÓDIGO, COMO UNA RUNA
DETRÁS DE LOS ESPÍRITUS QUE CABALGAN
HACIA UN PRECIPICIO
CARGADO DE RENCORES, DE TRISTEZAS

POR EL AIRE SE TRANSMITEN ONDAS
DE VIEJOS SENTIMIENTOS
QUE NUNCA SON RETRANSMITIDOS
QUE SON DESTERRADOS
CUANDO ALGUIEN SE TAPA LOS OIDOS
PARA PENSAR EN LA NADA

MERODEANDO COMO UN PREDADOR
SOBRE SU PRESA
ME MUEVO ALREDEDOR DE UN LABERINTO
MARCADO POR LAS SEÑALES DE LA
SOCIEDAD
ALIMENTADO POR MAQUIAVELICAS
ASPIRACIONES
DE LAS COSAS QUE CADA QUIEN
SE ESMERA POR REPRESENTAR
POR SINTETIZAR, POR OBVIAR

DELICADAS ESTRUCTURAS
A VECES TIERNAS, A VECES OCULTAS
POR MIEDO A LA MÁS TENUE
SENSIBILIDAD
CUANDO EN ESTALLIDOS DE PEDAGOGIA
MUCHAS LECCIONES SE VIOLAN

EL CAMINANTE URBANO
NO NECESITA EQUIPAJE, NI DESTINO
DENTRO DEL AMBIENTE GRIS
LA NIEBLA NO SE DESPEJA
SE MANTIENE ACECHANTE
TRATANDO DE BLOQUEAR
LAS ILUSIONES DE LOS INGENUOS

SERPENTEAN RIACHUELOS QUE AGONIZAN
EN LAS ALCANTARILLAS
LAS CUALES CONSERVAN LA REALIDAD
HUMANA
QUE SE BUSCA ELIMINAR DE LA ETIQUETA,
LA SANGRE QUE PARTE DEL LAVAMANOS,
LOS DESECHOS Y LO OCULTABLE
ACARICIAN LOS SUAVES TEJIDOS VERDES
MILLONES DE ZAPATOS
ALGUNOS NUEVOS, OTROS ROTOS
CIRCULA EL RODAR DE LOS VEHÍCULOS
UNA VIEJA ZORRA DE RECICLADORES
CAMINO OBSERVANDO LAS IMAGENES
TRAS VELOS BLANCOS Y TRANSPARENTES
DESEANDO ACOMPAÑARME DE LA SOLEDAD
EN UN PARAISO INDIVIDUALISTA
QUE A VECES ES EGOÍSTA, OTRAS NO

CIRUGIAS FACIALES A AL MOLE DE ASFALTO
CIRUGIAS QUE TRANSFORMAN EL ESPACIO
Y SE LLENA DE AGITACION
LA CALLE SILENCIOSA DE LA NOCHE ANTERIOR
CUANTOS PASAJEROS QUE SUBEN Y BAJAN
CUANTAS CAGADAS DE PERROS CALLEJEROS
Y LOS DORMITORIOS MÁS FRÍOS
EN TEMPORADAS DE FUERTES VIENTOS
LA RIBERA DE UN RIO QUE SE PUDRE
Y LOS NIÑOS CON SUS MOCOS
FUERA DE LA NARIZ

SE GENERAN MARGENES DE GANANCIA
SE DEPRIME O ASESINA LA IMAGEN NEUTRAL
Y LAS ESTATUAS IMPÁVIDAS
DE HUESOS PODRIDOS QUE ALGUNA VEZ
FUERON VIDA

ESCUCHO LOS SONIDOS, APRIETO MI
MANDÍBULA
VEO A LA MUJER ESBELTA PASEAR CON SU 
AMANTE
Y VEO AL MUTILADO ESPERANDO UN DÍA MEJOR

CUANDO ME SIENTO PERDIDO
SIN BRUJULA PARA GUIAR MIS EXPECTATIVAS
LA SÓRDIDA LUZ DE UN POSTE
DEMUESTRA CUAN IRRACIONAL
SON LOS SUEÑOS DE IGUALDAD
A PESAR DE LA NECESIDAD SIN PAR,
COMO LAS SÚPLICAS EN LAS IGLESIAS
COMO LA FE EN LA TELEVISIÓN O
EN ESE BAR QUE VISITAS CON RELIGIOSIDAD

ALGUIEN DANZA EN LA ACERA
DISFRAZA SUS SENTIMIENTOS DE FORMA
EXPLICITA
SIN RECURRIR A LA MASCARA DE LA
NORMALIDAD

CUANDO ME SIENTO EXTENUADO
Y VEO UN SEGUNDO MORIR EN EL RELOJ
RECUERDO LAS IMAGENES
A TRAVÉS DEL VIDRIO DE LA BUSETA
LOS LLAVEROS, LOS ESPEJOS
EL CIGARRILLO, Y MI PADRE SENTADO;
SIENTO NECESIDAD DE AMAR
Y ME ACUERDO DEL TEMOR
A CAER EN UNA ALCANTARILLA SIN TAPA
DE SER ATROPELLADO POR EL CAMIÓN
O DE SUFRIR UN PARO CARDIACO

AL COLOCAR LA MUSICA EN CASA
AL ESTAR RECOSTADO EN LA OSCURIDAD
LOS FRAGMENTOS DE LAS IMAGENES
SE MEZCLAN Y COMPLEMENTAN CON MIS
SUEÑOS
EN UNA PROFUNDA DEPRESION
QUE OPRIME MI PECHO
DESEANDO Y TEMIENDO EL DESENLACE
FINAL;
AÚN NO TERMINA LA CANCIÓN
LOS SONIDOS RASGAN MIS ENTRAÑAS
Y LAS ALMAS DE LOS OLVIDADOS
NO SE CRUZAN LOS SEMAFOROS EN ROJO,
UN ALTO Y UN SIGA SIN EMOCIÓN
UNA VOZ QUE ME PIDE ORIENTACIÓN
PARA DESCUBRIR EL SENTIDO DE LA VIDA

ME SIENTO EN EL PARQUE
ENTRE MIRADAS DESCONFIADAS
Y ANTES DE GOLPEAR A SU PUERTA
EL ESCALOFRÍO ME HIERE,
ME SIENTO UN IMBÉCIL
AL QUERER PINTAR ATAUDES
CON COLORES FESTIVOS,
AL QUERER PINTAR MI ROSTRO
QUIERO EXPRESAR MI DESEO DE LLORAR
PERO RETROCEDO Y ME DEVUELVO EN MI 
CAMINO
ESPERANDO QUE LA NOCHE ME PROTEJA,
COMO A LAS RATAS EN EL BASURERO
ASÍ, BUSCO INICIAR UNA NUEVA RUTA
SIN PODER ADIVINAR CUAL SEA EL
PARADERO
ESCUCHO UN FUERTE SONIDO
Y VEO COMO ALGUIEN SE DISPUTA
EL PREMIO DE LA MORTALIDAD,
ALGUIEN SE ARRODILLA
Y FUMA SU PAPELETA
HUYE DE LA LOCURA
Y MUERE POR ENÉSIMA VEZ

CURTIÉNDOME Y CICATRIZÁNDOME
LAS LUCES YA NO SON DE FIAR
EL ÚLTIMO LUGAR DE LA CEREMONIA
SE ENCUENTRA TRANSTORNADO
POR LA INMEMORABLE ACUSACION
Y LOS HUESPEDES DESALOJADOS
BUSCARAN OTRA RECONCILIACIÓN
CON DIOS O CON LA MUERTE

EL RASCACIELO SE ACERCA AL LIMBO
DONDE LOS EJECUTIVOS VIAJAN
Y LOS PORDIOSEROS MUEREN
SÓLO LA VOZ DE UNA BOGOTÁ
QUE MUERE Y RENACE CUANDO LA NIEBLA
REPRODUCE IMÁGENES
QUE NO ME CANSO DE INTERPRETAR
DE MUTILAR, DE VIOLAR O DE PUTEAR
MUERE EL PEATÓN, MUERE EL PERRO
CANEQUERO
REVIVEN LOS TEMORES
Y LOS DESEOS DE UNA CRUCIFIXION.

Publicado originalmente en: Revista Teta al Ojo # 3. Abril de 2003. Págs. 22-25 Bogotá, Colombia.Facultad de Ciencias Económicas. Vicedecanatura de Bienestar Universitario. Universidad Nacional de Colombia.