martes, 6 de agosto de 2013

COMPENDIO DEL MANIFIESTO CONVIVIALISTA



 

Este texto es el compendio del Manifiesto Convivialista, publicado el 14 de junio de 2013 en la editorial Le Bord de l’eau y se encuentra disponible en el sitio internet de la Reveu de M.A.U.S.S (Movimiento antiutilitarista en las ciencias sociales) 



Declaración de interdependencia

Nunca antes la humanidad dispuso de tantos recursos materiales y tantas competencias técnicas y científicas como ahora. Considerada en su totalidad, es rica y poderosa como nadie hubiera podido imaginarlo en los siglos pasados. Sin embargo, nada demuestra que seamos más felices así. Pero nadie desea volver atrás, porque muchos sienten que puede haber más posibilidades de realización personal y colectiva que se abren cada día.


Sin embargo, nadie puede seguir creyendo que esta acumulación de potencia pueda continuar eternamente, en una lógica de progreso técnico que no cambia, sin volverse contra sí misma y sin amenazar la supervivencia física y moral de la humanidad. Las primeras amenazas que nos asaltan son materiales, técnicas, ecológicas y económicas. Amenazas entrópicas. Pero nos sentimos mucho más impotentes cuando se trata de imaginar respuestas a un segundo tipo de amenazas. Las amenazas morales y políticas. Las que podríamos calificar de antrópicas.


El primer problema


P. Kuczynski.
Constatamos que la humanidad supo realizar progresos técnicos y científicos fulminantes, pero sigue siendo impotente para resolver el problema esencial: ¿cómo manejar la rivalidad y la violencia entre los seres humanos? ¿Cómo incitarlos a cooperar permitiéndoles oponerse sin matarse? ¿Cómo obstaculizar la acumulación de potencia, ahora ilimitada y posiblemente autodestructiva, para los hombres y para la naturaleza? Si la humanidad no sabe contestar rápidamente a estas preguntas, desaparecerá, a pesar de que todas las condiciones materiales estén reunidas para que prospere; con la condición de que tomemos definitivamente conciencia de su finitud.



Disponemos de una multitud de elementos de respuesta: los que aportaron a lo largo de los siglos las religiones, las morales, las doctrinas políticas, la filosofía y las ciencias humanas y sociales. Y las iniciativas que se dirigen hacia una alternativa a la organización actual del mundo son numerosísimas, sostenidas por decenas de miles de organizaciones y asociaciones, y por decenas y centenares de millones de personas. Se presentan bajo nombres, formas o escalas muy variadas: la defensa de los derechos humanos, de los ciudadanos, de los trabajadores, de los desempleados, de la mujer o de los niños; la economía social y solidaria con todos sus componentes: las cooperativas de producción o de consumo, el mutualismo, el comercio equitativo, las monedas paralelas o complementarias, los sistemas de intercambios locales, las numerosas asociaciones de ayuda mutua; la economía de la colaboración digital (cf. Linux, Wikipedia, etc.) ; el decrecimiento y el postdesarrollo; los movimientos slow food, slow town, slow science; la reivindicación del buen vivir, la afirmación de los derechos de la naturaleza y el elogio de la Pachamama; el altermundialismo, la ecología política y la democracia radical, los indignados, Occupy Wall Street; la búsqueda de indicadores de riqueza alternativos, los movimientos de la transformación personal, de la sobriedad voluntaria, de la abundancia frugal, del diálogo de las civilizaciones, las teorías del care, los nuevos pensamientos de los communs, etc.


P. Kuczynski
Para que estas iniciativas tan ricas puedan contrarrestar las dinámicas mortíferas de nuestros tiempos con la potencia suficiente y que no se vean reducidas al papel de simple protesta o de paliativos, es imperativo juntar sus fuerzas y energías, de ahí la importancia de subrayar y nombrar lo que tienen en común.


Del convivialismo


Lo que tienen en común estas propuestas es la búsqueda de un convivialismo, de un arte de convivir (con-vivere) permitiendo a los humanos que los unos cuiden de los otros y de la Naturaleza, sin negar la legitimidad del conflicto pero convirtiéndola en un factor de dinamismo y de creatividad. Un medio de conjurar la violencia y las pulsiones de muerte. Para obtenerlo, necesitamos ahora, con toda urgencia, un fondo doctrinal mínimo que se pueda compartir y que permita resolver al mismo tiempo las cuatro (más una) cuestiones básicas, planteándolas a escala planetaria:


La cuestión moral: ¿qué pueden esperar los individuos y qué deben prohibirse?


La cuestión política: ¿cuáles son las comunidades políticas legítimas?


La cuestión ecológica: ¿qué podemos tomar de la naturaleza y qué debemos devolverle?


La cuestión económica: ¿qué cantidad de riqueza material podemos producir, y cómo hacerlo para seguir de acuerdo con las respuestas dadas a las cuestiones moral, política y ecológica?


Uno puede, si quiere, añadir a estas cuatro cuestiones la de la relación con lo sobrenatural o lo invisible: la cuestión religiosa o espiritual. O también: la cuestión del sentido.


Consideraciones generales:


El único orden social legítimo que se puede universalizar es él que se inspira de un principio de humanidad común, de socialidad común, de individuación y de oposición controlada y creadora.


Principio de humanidad común: más allá de las diferencias de color de piel, de nacionalidad, de lengua, de cultura, de religión o de riqueza, de género o de orientación sexual, hay una única humanidad que será respetada siempre en la persona de todos sus miembros.


Principio de socialidad común: los seres humanos son seres sociales para quienes la mayor riqueza es la de sus relaciones sociales.


Principio de individuación: respetando los dos primeros principios, la política legítima es la que permite a cada uno expresar lo mejor posible su individualidad singular en marcha, desarrollando su posibilidad de ser y actuar sin perjudicar a la de los demás.


Principio de oposición controlada y creadora: porque cada uno tiene vocación de manifestar su individualidad singular, es natural que los humanos puedan oponerse. Pero es legítimo que lo hagan siempre que eso no ponga en peligro el marco de socialidad común que convierte esta rivalidad en rivalidad fecunda y no destructiva.


De estos principios generales deducimos:


Consideraciones morales:

Cada individuo puede esperar recibir un reconocimiento de igualmente digno que todos los otros seres humanos, acceder a las condiciones materiales suficientes para llevar a cabo su concepción de lo que sería una vida buena, en el respeto de las concepciones de los demás.


Lo que le está prohibido es caer en la desmesura (la hubris de los grecos), i.e. de violar el principio de humanidad común y de poner en peligro la socialidad común.


De manera concreta, el deber de cada uno es luchar contra la corrupción.


Consideraciones políticas:

En la perspectiva convivialista, un Estado o un gobierno o una institución política nueva pueden admitirse como legítimos únicamente si: 
  • Respetan estos cuatro principios de humanidad común, de socialidad común, de individuación y de oposición sin violencia y si facilitan la aplicación de las consideraciones morales, ecológicas y económicas que derivan de ellas;

Más especificamente, los Estados legítimos garantizan a todos sus ciudadanos más pobres recursos mínimos, ingresos básicos, cual sea su forma, que los mantengan protegidos de la abyección de la miseria y que prohíban progresivamente a los más ricos – via la instauración de ingresos máximos – caer en la abyección de la riqueza extrema superando un nivel que impediría que los principios de humanidad común y de socialidad común sean operantes;


Consideraciones ecológicas:

La humanidad ya no puede considerarse como poseedor y dueño de la Naturaleza: lejos de oponerse a ella, forma parte de ella, por tanto debe reanudar con ella, al menos de manera metafórica, una relación de donación/contradonación. Para dejar a las generaciones futuras un patrimonio natural preservado, el Hombre debe devolver a la Naturaleza tanto o más de lo que le saca o recibe de ella.


Consideraciones económicas:

No hay ninguna correlación probada entre riqueza monetaria o material por un lado y felicidad o bienestar por el otro. El estado ecológico del planeta lleva necesariamente a buscar todas las formas posibles de una prosperidad sin crecimiento. Por eso, es necesario, para alcanzar una economía plural, instaurar un equilibrio entre Mercado, economía pública y economía de tipo asociativo (social y solidaria), según los bienes o servicios a producir son individuales, colectivos o comunes.


¿Qué hacer?


No hay que ocultar que para conseguirlo, tendremos que enfrentarnos con potencias enormes y temibles, tanto financieras como materiales, técnicas, científicas, intelectuales, militares o criminales. Contra estas potencias colosales y a menudo invisibles o ilocalizables, las tres armas principales serán:

  • La indignación sentida frente a la desmesura y a la corrupción, y la vergüenza infundida a los que, de manera directa o indirecta, activa o pasiva, violan los principios de humanidad común y de socialidad común.
  • El sentimiento de pertenencia a una comunidad humana mundial. 
  • Mucho más allá de las « elecciones racionales » de cada uno, la movilización de los afectos y de las pasiones.

Ruptura y transición

Toda política convivialista concreta y aplicada tendrá necesariamente que tomar en cuenta:

  • El imperativo de la justicia y de la socialidad común, implicando la desaparición de las desigualdades vertiginosas que han estallado en el mundo entero entre los más ricos y el resto de la población desde los años 1970. 
  • La preocupación de dar vida a los territorios y localidades, y así territorializar y localizar de nuevo lo que la globalización externalizó demasiado. 
  • La absoluta necesidad de preservar el medio ambiente y los recursos naturales. 
  • La obligación imperiosa de hacer desaparecer el desempleo y de ofrecer a cada uno una función y un papel reconocidos en actividades útiles para la sociedad.

La traducción del convivialismo, concretamente, es articular las respuestas a la urgencia de mejorar las condiciones de vida de las clases populares y la de construir una alternativa al modo de existencia actual, tan lleno de amenazas múltiples. Una alternativa que dejará de hacer creer que el crecimiento económico infinito pueda ser todavía la respuesta a todos nuestros problemas.

Traducido por Manon Tressol y Nadia Salif

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Claude Alphandéry, Geneviève Ancel, Ana Maria Araujo (Uruguay), Claudine Attias-Donfut, Geneviève Azam, Akram Belkaïd (Argelia),Yann-Moulier-Boutang, Fabienne Brugère, Alain Caillé, Barbara Cassin, Philippe Chanial, Hervé Chaygneaud-Dupuy, Eve Chiapello, Denis Clerc, Ana M. Correa (Argentina), Thomas Coutrot, Jean-Pierre Dupuy, François Flahault, Francesco Fistetti (Italia),Anne-Marie Fixot, Jean-Baptiste de Foucauld, Christophe Fourel, François Fourquet, Philippe Frémeaux, Jean Gadrey,Vincent de Gaulejac, François Gauthier (Suiza),Sylvie Gendreau (Canadá), Susan George (Estados Unidos), Christiane Girard (Brasil), Françoise Gollain (Reino Unido), Roland Gori, Jean-Claude Guillebaud, Paulo Henrique Martins (Brasil), Dick Howard (Estados Unidos), Marc Humbert, Éva Illouz (Israel), Ahmet Insel (Turquía), Geneviève Jacques, Florence Jany-Catrice, Zhe Ji (China), Hervé Kempf, Elena Lasida, Serge Latouche, Jean-Louis Laville, Camille Laurens, Jacques Lecomte, Didier Livio, Gus Massiah, Dominique Méda, Margie Mendell (Canadá), Pierre-Olivier Monteil, Jacqueline Morand, Edgar Morin, Chantal Mouffe (Reino Unido), Yanna Moulier-Boutang, Osamu Nishitani (Japón), Alfredo Pena-Vega, Bernard Perret, Elena Pulcini (Italia), Ilana Silber (Israel), Roger Sue, Elvia Taracena (México), Frédéric Vandenberghe (Brasil), Patrick Viveret.

jueves, 14 de marzo de 2013

UN 8 DE MARZO EN RIO DE JANEIRO Y EL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER



El 8 de marzo es el día internacional de la mujer y con el paso del tiempo dicha fecha adquiere una mayor visibilidad en los medios de comunicación. Sin embargo, esta visibilidad parece estar filtrada por los intereses de quienes deciden los contenidos de los programas emitidos tanto en la televisión, como la radio y la prensa escrita.

Presentación artística 8 de marzo, Rio de Janeiro
Para muchas organizaciones esta fecha es importante para denunciar una vez más los actos de violencia que siguen existiendo en nuestras sociedades y que tienen como principal víctima a la mujer. Para otros por el contrario se convierte en una oportunidad más para la mercantilización de la mujer, para la creación de campañas publicitarias que hagan circular el capital a costa de mantener el rol de la mujer como un objeto más de propiedad del hombre o por el contrario de tratar de ver con ojos de hombre (¿o del capital?), los deseos de las mujeres, en cambio de aprender a comprender la situación de la mujer en nuestras sociedades.

Aquí en Rio de Janeiro, por ejemplo, fue emitida una publicidad de detergente que tenía como finalidad celebrar el día de la mujer. En primer plano, aparece el torso de un hombre atlético, que se dedica a lavar el tapete de la casa o de lavar una camisa que esta manchada con pintalabios. Según se ve en youtube fueron diseñadas campañas en la ciudad, donde las mujeres que llegaban a sus trabajos encontraban a estos hombres semidesnudos entregando detergente. Se sabe que hay peluquerías que ofrecen ofertas de manicure, pedicure, peinado, para la mujer en su día. Incluso hasta la alcaldía de Porto Alegre salió con una publicidad que decía así “Solo una mujer sabe lo que es perder la llave dentro del bolso” o “solo una mujer sabe el drama que es arruinarse la uña después de salir del manicure” o esta otra frase “solo una mujer sabe el placer que es quitarse los tacones al final del día”. La alcaldía de esta ciudad ya pidió disculpas por su campaña, pero muchas otras continúan y continuaran, llevando con el tiempo a que se corra el riesgo de trivializar esta fecha.

Regulen el mercado y no nuestros cuerpos
Otra tendencia que es propia de los medios de comunicación masivos tiene que ver con la decisión de que se muestra y que no. Uno no se informa, sino que se desinforma cada vez que se sienta frente al televisor. Aunque ya existen algunas actividades reconocidas como la marcha de las vagabundas (marcha das vadias), existen muchas otras que apenas son reseñadas en los medios de comunicación. Como ya es conocido por muchos, el grupo O Globo es el más grande productor de piezas comunicativas en Brasil. La producción de telenovelas, prensa, radio, televisión está en manos de esta empresa. Así pues, se comprende porque una marcha puede terminar siendo vista simplemente como un acto que está generando trancones en el centro de la ciudad. Esto fue lo que sucedió el día 8 de marzo con la marcha a la cual asistí.

La Casa de la Mujer trabajadora CAMTRA atiende a mujeres que viven en la periferia de Rio de Janeiro, especialmente en lo que se llama la Baixada Fluminense, que está constituida por varios municipios que ya han sido prácticamente incorporados a la dinámica social y económica de la ciudad, pero que sufren de una estigmatización social, muy similar a la que vive muchos barrios del sur de Bogotá y del municipio de Soacha.

Entre las actividades que se desarrollaron aquella tarde destaco una presentación artística que tuvo lugar al lado de la Iglesia Nuestra Señora de La Candelaria y la realización de una marcha por la Avenida Rio Branco, una de las vías más activas del centro de la ciudad. Como es costumbre, las personas que participaron, llevaron y diseñaron pancartas con todo tipo de mensajes. Había adicionalmente grupos de mujeres con tambores, personas disfrazadas y la participación de algunos partidos políticos de izquierda.

Cambiando el nombre de una calle (1)
Una de las cosas que más me llamó la atención y que fue muy interesante fue la iniciativa de cambiar el nombre de las calles por las cuales se iba caminando. Aquí en Rio de Janeiro, las calles y carreras tienen un nombre y es bajo esta lógica que las personas buscan una dirección. En general, los nombres corresponden a figuras ilustres tanto de nivel internacional, como nacional y local. Existe la Avenida Pasteur, por ejemplo, así como la Avenida Brasil y no es de extrañar que en el futuro tengan una avenida Lula o la avenida Dilma Rousseff.

El punto importante es que uno de los objetivos de la marcha era la realización de un acto simbólico, mediante el cual se decretaba el cambio de la calle. Fueron cerca de 8 o 9 calles por las cuales íbamos cruzando y en cada una de ellas, se hacía un alto, para que se realizara el cambio de nombre. La idea era que cada una de esas vías recibiera el nombre de una mujer, especialmente de aquellas que habían sido importantes en la lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer. Había una joven que se encargaba de colocar una placa de papel, donde estaba el nombre y un pequeño resumen de la vida de esta persona. Muchos transeúntes que salían de sus oficinas a esa hora o que iban caminando por allí, tenían la posibilidad de leer e informarse de la existencia de estas mujeres. La jornada terminó con una muestra artística frente al Teatro Municipal.

Cambiando el nombre a una calle (2)
Un tanto ingenuo, llegué a la casa con la intención de saber si la marcha había sido mencionada en las noticias de la noche. Lejos de presentar este tipo de manifestaciones, el noticiero presentó marchas en la India y en los países árabes, generando la impresión de que solamente allá se vulneraba a las mujeres y que ellas lejos de salir a festejar, estaban exigiendo a sus gobiernos, medidas serias para su protección. Sin embargo, la marcha que tuvo lugar en la misma ciudad, fue completamente ignorada.

Colombia es un país azotado por la guerra y las mujeres son una de las principales víctimas. Pero no es fruto de un mal genético de los colombianos. Es fruto de un sistema patriarcal, machista que se difunde por todo el mundo y que se manifiesta con sus particularidades en cada sociedad. En Brasil también existen manifestaciones de este sistema patriarcal presentes en la publicidad, en las relaciones cotidianas y en muchos espacios públicos. Si bien es importante el papel del Estado a través de las políticas públicas, queda claro que necesitamos un cambio de consciencia y una transformación de nuestras masculinidades. Esta demanda se hace imperativa, creo yo, cuando se trata de quienes hablan de que otro mundo es posible.

Enlace recomendado

Casa de la Mujer Trabajadora CAMTRA

lunes, 10 de diciembre de 2012

UNA CASA GRANDE Y BIEN UBICADA PARA VIVIR FELIZ



La vivienda es actualmente tratada como una mercancía más y en ese sentido el acceso a la misma depende antes que nada de la capacidad de pago del hogar. En Colombia, así como en la mayoría de las naciones que tienen economías de mercado, adquirir una vivienda requiere de los recursos suficientes para su compra, bien sea en el mercado de vivienda nueva como en el de usada. Incluso la compra de un lote en una “urbanización pirata” requiere de recursos y quienes carecen de ellos sencillamente deben conformarse con vivir en alquiler.

Una de las consecuencias de esta lógica mercantil es que tanto el tamaño, como la localización y la calidad de la vivienda terminan estando asociadas al precio. La política de vivienda de interés social VIS implementada en las últimas décadas -no solo en Colombia sino en varios países latinoamericanos- es prueba de ello. Para los hogares con menores ingresos, a pesar de la posibilidad de un subsidio, de un crédito en la banca comercial y de los ahorros, no existe realmente mayor libertad para elegir. Se trata más bien de aceptar lo que los ingresos pueden costear. Una casa  o apartamento grande y bien localizado se ha convertido en el privilegio de unos pocos.

Por eso es tan importante la discusión que tiene lugar en Bogotá, sobre la construcción de viviendas gratis que ha prometido el gobierno nacional para los más pobres. Imagino que para algunos es muestra de un esfuerzo del presidente Santos por luchar contra la pobreza, para otros por el contrario significará una muestra más de la relación existente entre él y los gremios de la construcción y de las medidas que se toman, buscando que las tasas de ganancias se mantengan, frente a un desaceleramiento de la demanda solvente. Por ahora, me parece oportuno, destacar que el discutir sobre la localización y el tamaño de la vivienda, nos lleva a cuestionarnos sobre la posibilidad de “desmercantilizar” el acceso a la vivienda y verla entonces desde una óptica más humana[1].
 
Frente a la discusión sobre un área de 40 o 45 metros cuadrados[2], basta señalar como durante muchas décadas el tamaño promedio de un lote comprado en una urbanización irregular era de 72 metros cuadrados. La vivienda si bien era construida poco a poco tenía unas dimensiones que facilitaban la construcción también de espacios para colocar una tienda o un negocio, e incluso para la construcción de espacios para arrendar. Con las viviendas de interés social VIS y particularmente con la más barata de ellas, denominada Vivienda de Interés Prioritario VIP, se ha caído en una situación en la cual, los pobres tienen más dificultades para aprovechar la casa como fuente complementaria de ingresos. Ingresos obtenidos no por el simple afán de lucro, sino bajo una lógica de subsistencia.

En cuanto a la localización, debe señalarse positivamente la puesta en debate acerca del derecho a vivir bien localizado en la ciudad y de luchar contra la segregación socioespacial. Cuando imperan estos deseos especuladores con el valor del suelo en zonas centrales, la actuación del gobierno distrital en defensa de los sectores de menores ingresos es de destacar, puesto que la mayoría, sino la totalidad de oferta de VIS estaba concentrada en la periferia de la ciudad. La reducción de espacios para ser urbanizados de manera informal también ha significado que hasta este tipo de oferta se ubique cada vez más lejos de las centralidades de la capital. Creer que es posible ofrecer vivienda para los grupos de bajos ingresos en localizaciones centrales permite entonces mejoras en la calidad de vida de estos hogares, representados por las posibilidades de trayectos más cortos y menos costosos hacia los lugares que concentran la mayor oferta de trabajo (formal e informal) de la ciudad.

Todos estos esfuerzos, sea la de una vivienda con las dimensiones adecuadas y una buena localización, creo que pueden ser pensadas desde una Economía para la vida, propuesta teórica y metodológica  presentada por Franz Hinkelammert y Henry Mora en un libro publicado en 2009[3]. Allí, los autores discuten sobre cuál es el objeto de estudio de la ciencia económica. Para responderla, parten de la pregunta más básica que todo ser humano se realiza: ¿cuál es el sentido de la vida? La respuesta esbozada en términos muy sencillos es que se trata de vivirla. Para ellos, los seres humanos buscan una vida material, concreta y tratan de acceder a los medios que les permitan vivir.  Lo que ha sucedido durante la hegemonía del sistema capitalista es que dicho acceso se ha ido restringiendo progresivamente a una única opción: el mercado. Como ya mencionamos en el caso de la vivienda, sea regulado o no, es el mercado y por ende la capacidad de pago lo que define el tamaño, la calidad y la localización de la vivienda.

Hinkelammert y Mora, nos recuerdan de nuevo, aquella división entre crematística y economía establecida por Aristóteles. De un lado, “el arte del lucro”, la economía utilizada para incrementar la propiedad de dinero por el dinero mismo y del otro, la economía como la ciencia que se preocupa por el abastecimiento de los hogares y de la comunidad circundante, a través del acceso a los bienes necesarios para satisfacer, potenciar y desarrollar las necesidades humanas. No obstante, en su propuesta normativa no se aboga por la eliminación de los mercados, sino por la posibilidad de someter los mercados a un derecho fundamental: el derecho a vivir. Es pues, someter el valor de cambio, la ley del valor frente a este derecho, que se constituye en base para la libertad humana.

Considero que la mercantilización de la vivienda nos ha llevado a naturalizar el dicho popular que dice “me tengo que ir: soy pobre y vivo lejos”. Recordándonos las ideas propias del análisis de tipo neoclásico, los autores critican el fetichismo que existe sobre el postulado de la eficiencia y la lucha competitiva, el cual se impone incluso frente a las exigencias por vivir. Aunque parece ya un sueño lejos de ser realidad, vale la pena discutir acerca del tamaño de las viviendas que se ofrecen. Aunque conservadora la definición de un mínimo de 45 metros cuadrados, vale la pena preguntarse si realmente no es posible que se mantengan ofertas con tamaños más dignos y tipos de vivienda más flexibles, similares a aquellas auto-construidas en décadas pasadas.

Un punto final destacado por Hinkelammert y Mora, radica en el proyecto de ser humano por el cual debería luchar esta Economía para la vida. Señalan que se trata de recuperar al sujeto y su subjetividad perdidos en el objetivismo de la tradición positivista de la sociedad moderna. Se trata de erradicar las relaciones sociales en que el ser humano es humillado, sojuzgado, abandonado y despreciado. Creo que cuando es más importante la especulación inmobiliaria se está casi que violando un derecho fundamental como es el del acceso a una ciudad en condiciones de dignidad. Lastimosamente el papel del Estado ha dejado de orientarse por las potencialidades que tiene para  “desmercantilizar” el acceso a los bienes que garanticen la vida humana. Si bien existen los canales para la participación ciudadana, aún falta mucho para que temas como el tamaño y la calidad de las viviendas construidas sea debatido entre los movimientos sociales que trabajan a escala local. Ante un discurso cada vez más fuerte de una escasez de suelo en Bogotá, puede esperarse que la mirada del acceso a la vivienda se quede anclada en estudios que hablen de costos de producción inflados o en concursos arquitectónicos de diseños de VIS precaria. ¿Existe la posibilidad de una movilización cívica alrededor de una oferta de VIS digna? ¿Podemos dejar de asociar el tamaño con el dinero y pasar a ver la necesidad de una vivienda en función del tamaño del hogar y sus necesidades? ¿Porque no nos cuestionamos éticamente por una desigualdad que se manifiesta por la construcción de esas ciudadelas de VIS y del otro lado grandes apartamentos? ¿Por qué dejar que el espacio sea definido por la capacidad de pago y no por el tamaño del hogar que lo ocupa? ¿Cómo encontrar un criterio más justo?


[1]    En el diagnóstico y formulación del Plan de Desarrollo de la ciudad, está presente de manera explícita una apuesta por pensar el desarrollo desde la perspectiva del ser humano. Véase por ejemplo Alcaldía Mayor de Bogotá. 2012. Bases del plan distrital de desarrollo Bogotá Humana 2012-2016. Disponible en http://www.sdp.gov.co/portal/page/portal/PortalSDP/Home/Noticias/HistoricoNoticias/PlandeDesarrollo
[2]    Distrito advierte que casas gratis presentadas por el gobierno son “muy pequeñas”. El Espectador. Sección Bogotá. 4 de Noviembre de 2012. http://www.elespectador.com/noticias/bogota/articulo-385200-distrito-advierte-casas-gratis-presentadasel-gobierno-son-muy-p
[3]    Hinkelammert, F. (2009) Economía, Sociedad y Vida Humana: preludio a una segunda critica de la economía política. 1ra Edición. Buenos Aires, Editorial Altamira. Para este artículo hago referencia específicamente al capítulo 1: La opción por la vida (apuntes para una ética del Sujeto desde la perspectiva de una Economía para la vida) pp.25-36