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jueves, 6 de abril de 2023

Sobre universidades-empresa y estudiantes-clientes

 

Nuccio Ordine es el autor del libro titulado “La utilidad de lo inútil”. La edición que leí ha sido publicada en 2013 por la editorial Acantilado en Barcelona, España. El autor, quien es profesor de literatura en la Universidad de Calabria, nos ofrece un conjunto de reflexiones acerca de los procesos actuales de enseñanza y aprendizaje dedicando un capítulo en particular al tema de las universidades europeas. Mi interés en este libro surgió a partir de un video publicado en internet en donde el autor dialoga con un grupo de jóvenes acerca de la importancia que tienen ciertos contenidos que hoy en día están siendo eliminados de los espacios académicos, un ejemplo de ello es el caso de la enseñanza del latín y del griego. Bajo un argumento mercantil derivado de las reformas que desde la Unión Europea se están promoviendo tiene lugar una reducción del presupuesto dedicado a la universidad pública. En este breve texto me gustaría comentar el contenido del capítulo tres “La Universidad empresa y los estudiantes clientes” y compartir una serie de consideraciones a propósito de la situación que vivimos en Colombia.  

El contexto europeo

Ordine inicia describiendo la crisis de la universidad pública en Europa que se caracteriza por una reducción de las subvenciones públicas y la puesta en marcha de una competencia entre las instituciones por la obtención de recursos económicos. La generación de unos indicadores de seguimiento obliga, entre otros aspectos, a prestar más atención a lo cuantitativo y no a la calidad de la enseñanza. Bajo la presión de graduar a más estudiantes se relajan las exigencias para aprobar los cursos y se reduce la duración de las carreras. Este modelo inspirado en lo hecho en E.E.U.U. propone ver las universidades como empresas que prometen a los estudiantes obtener las oportunidades necesarias para alcanzar trabajos inmediatos y atractivos ingresos. Se impone progresivamente el lema “el cliente tiene la razón” y los docentes se convierten en burócratas que pasan la mayoría del tiempo atendiendo otras actividades diferentes a las de preparar sus clases. Esta devaluación de la enseñanza se complementa con la separación del ejercicio de la investigación y el resultado es una tendencia a que los cursos sean cada vez más superficiales y repetitivos.

En defensa del modelo europeo se recuerda que la adquisición de conocimiento nos hacer crecer y ser más autónomos como personas. Hoy en día predomina una lógica mercantil que valora cada una de nuestras acciones como inversiones que deben en el corto plazo generar una recompensa. En el caso de la universidad significa que más allá de formar profesionales existe una formación cultural en sentido amplio en donde los estudiantes cultivan su espíritu con autonomía y dan rienda suelta a su curiosidad. Tiene lugar, por lo tanto, una formación ciudadana en donde se fomenta una mayor responsabilidad con la defensa del bien común. Ordine hace referencia al libro “El límite de lo útil” de Georges Bataille para describir una crítica desde una economía en clave anti-utilitarista en donde se cuestiona el predominio de una visión que valora el conocimiento por su utilidad. Al recurrir a las nociones del don, del derroche, de una economía de la fiesta se protegen los valores de una civilización en donde lo gratuito y el don ayudan a dar un significado más humano a la vida. En la defensa de otros modelos de enseñanza también se menciona que la relación entre el estudiante y el profesor debe estar marcada por el amor y la pasión y en ese sentido en la gratuidad y el desinterés. El autor describe al educador como un seductor: la enseñanza es una actividad que no puede considerarse un oficio, sino que en su forma más noble presupone una noble vocación. La lógica mercantil también ha invadido los espacios dedicados a la divulgación de los productos de investigación. Con relación a las editoriales señala una reorientación de las obras publicadas que va en detrimento de los clásicos y en favor de las exigencias de la media.

El contexto colombiano

La descripción que acabo de presentar del texto de Nuccio Ordine me lleva a plantear algunas inquietudes que quiero dejar expuestas en este texto. La primera de ellas se centra en destacar la particularidad del caso colombiano. En nuestro país no hemos consolidado un modelo tan fuerte como en Europa en torno a la Universidad Pública. Es bastante frecuente que muchos estudiantes que no logran entrar a estas instituciones busquen en el sector privado una oportunidad para estudiar. Para ir a la universidad se requiere de la capacidad económica para pagar precios elevados por las matrículas o en el peor de los casos acudir a los créditos educativos. Existe un sistema estratificado en donde a mayor riqueza mayores oportunidades para elegir el tipo de universidad que se desea y aparejado a ello una noción de estatus que se utiliza para diferenciar a las personas. Es muy semejante a otros diferenciadores tales como el colegio donde se estudia de niño y adolescente o el barrio donde se crece y/o se vive. Una sociedad clasista en donde las universidades intentan atraer a una población objetivo (élites, clase media alta, clase media media, clase media baja) reforzando así esa noción de estudiantes-clientes. 


 

¿Debemos acotar la crítica entonces al papel de la Universidad Pública y aceptar que por tratarse de un sector privado no podemos cuestionar la lógica mercantil que la gobierna? ¿La responsabilidad de formar ciudadanos autónomos o de promover esa curiosidad en los estudiantes a partir de estudiar las cosas inútiles es un lujo propio de quien está en las universidades públicas? ¿Sólo importa la discusión sobre el avance de la lógica mercantil en nuestras universidades públicas? Creo que es importante traer estas reflexiones para el ámbito de la universidad privada y que es importante crear nichos -o reconocer los ya existentes- en donde se pueda promover ese gusto por el conocimiento, ese derroche y desinterés que ha caracterizado el ejercicio docente y que ese cambio podría darse al margen de si los gobiernos fortalecen o no la enseñanza púbica y gratuita en el nivel universitario.

La lógica mercantil opera también en torno a los docentes. La desvalorización de sus actividades en el sector privado se justifica a menudo con argumentos financieros. Las dificultades para garantizar una contratación a término indefinido, las brechas en las remuneraciones entre universidades para profesionales con iguales niveles de formación, la vinculación de los salarios a la productividad investigativa que se hace con las uñas y una desvalorización de los tiempos que todo docente (sea en la universidad pública o privada) dedica a la preparación de las clases depende de cuántos estudiantes entraron al inicio de cada semestre y si el indicador cae empiezan los ajustes en nómina. La desvalorización de las maestrías, la apertura de doctorados e incluso el cobro por pos-doctorados operan bajo la lógica de la ganancia. Y aún en este panorama tan oscuro es posible encontrar docentes dedicados a su oficio, despertando en sus estudiantes esa pasión por el conocimiento. El desinterés y esa lógica del don florece incluso en espacios desérticos dominados por la más pura racionalidad economicista. La persistencia o aumento de los docentes de cátedra nos sigue recordando que si las cuentas de la universidad no cuadran es posible en el peor de los casos apelar a esas formas de contratación a corto plazo, sin mayores obligaciones o compromisos contractuales. 

Foto: Mapa en relieve de Colombia. Parque Nacional. Bogotá. 2021. Hernando Sáenz
 

En segundo lugar, durante los últimos quince años el modelo de medición de calidad de la investigación en Colombia se ha ido fortaleciendo. Para los profesores que nos formaron hace unas tres décadas no era tan importante la calificación como investigador ante Minciencias o la participación en un grupo de investigación avalado por esa instancia del gobierno. Hoy en día muchas de las universidades privadas intentan adaptarse a las exigencias de esos modelos y una vez más la lógica mercantil dicta las condiciones en que se mide esa calidad. Asistimos desde hace varios años a una pérdida progresiva de las revistas académicas por cuenta de los sistemas de medición que funcionan bajo una lógica globalizada y a pesar del esfuerzo por crear un sistema propio de indexación son cada vez más reducidos los espacios de divulgación de la investigación en nuestro país. Igual suerte comienza a operar en el caso de los libros con la imposición de las mediciones y las exigencias de citación. No es raro que en ese contexto se ensayen medidas tales como el pago a investigadores por publicar en revistas top o el pago por publicar en determinadas revistas científicas. En ese contexto quién cuenta con recursos puede garantizar que sus publicaciones cuenten para luego avalar a sus investigadores y grupos de investigación. Aquí la pregunta vuelve a girar en torno a la posibilidad de modificar ese escenario en las universidades privadas o si finalmente no existe otra alternativa. Sucumbir ante un sistema de calidad que termina acabando con la pasión que tienen los docentes por esa vocación.

Si la Universidad Privada es vista como esta Universidad empresa que denuncia Ordine en su libro tenemos entonces que la crisis que se denuncia en el caso europeo adquiere en nuestro país una dimensión más crítica habida cuenta de las dificultades para que la educación pública se democratice en Colombia. Al estar entonces a merced de esa educación mercantilizada ¿tenemos que conformarnos con una pésima calidad de la educación, una desvalorización de la labor docente y la muerte progresiva de las editoriales y revistas académicas universitarias? Tal vez la solución sea efectivamente la promoción y fortalecimiento de la universidad pública si es ella la principal responsable de formar ciudadanos o de ese proyecto de Nación que tenemos pendiente por construir. Sin embargo, creo que esa es una tarea digna de asumir por el sector privado y que allí también podrían plantearse límites a esa progresiva eliminación de lo que no sea rentable, garantizando por ejemplo más tiempo libre (algo que en muchos lugares genera desconfianza o se asocia con baja productividad); más seguridad (de todo tipo incluyendo la económica); mantener o fomentar la libertad frente a la institución y promover la conformación de espacios informales para los encuentros entre profesionales de todo tipo de estudiosos en cada área de conocimiento.

Nuccio Ordine nos regala en la edición que he comentado aquí el texto de un ensayo escrito por Abraham Flexner titulado “La utilidad de los conocimientos inútiles” y narra la experiencia del proyecto del Institute for Advanced Study de Princeton cuya versión original fue publicada en 1939. Allí se menciona el papel que jugó la creación de ese instituto para promover el cultivo de la curiosidad y la preservación de esa investigación que aún siendo inútil provoca una satisfacción espiritual. Flexner denuncia el papel de las universidades al servicio del poder económico, político o racial y las restricciones resultantes en materia de libertad académica y nos recuerda que más allá del reconocimiento de la creatividad científica o artística es supremamente importante la justificación de la libertad espiritual ya que implica la tolerancia de todo el espectro de las diferencias humanas. Creo que esta última razón es pertinente casi un siglo después y me parece justa para el momento que vive nuestro país y orienta el oficio de la enseñanza hacia la formación de ciudadanos y no solo de profesionales interesados en mejorar su posición social y económica.

Link adicional

Dejo este enlace para escuchar un audio realizado con dos colegas sobre este tema. Programa Efecto Mariposa 30 de marzo de 2023. Radio Escenario USTA. 


Referencias

Bataille, G (2005) El límite de lo útil (fragmentos de una versión abandonada de La parte maldita). Madrid. Losada.

Flexner, A (1939) The usefulness of Useless Knowledge. Harper’s Magazine, pp. 544-552.  

Ordine, N (2013) La utilidad de lo inútil. Manifiesto. Vigesimosexta edición. Barcelona. Acantilado.

 
 

lunes, 18 de junio de 2018

UNA CUESTIÓN DE PEDAGOGÍA: LO QUE LA MATEMATICA NOS PUEDE ENSEÑAR


El ejercicio de la docencia universitaria se constituye en una oportunidad para reflexionar no solo sobre los contenidos o temas que se consideran pertinentes en la formación profesional de los estudiantes sino para debatir acerca de las metodologías que se emplean en sala de aula para trasmitir ese conocimiento. Creo que por este rol que jugamos en la educación es necesario el desarrollo de una actitud crítica especialmente cuando se trata de auto-evaluar nuestro ejercicio profesional y de aceptar nuestros errores, aprender de ellos y avanzar en esa búsqueda por hacer de nuestros cursos no solo un espacio de formación profesional sino de formación cívica, ciudadana.

La sala de aula es como dice Kuntz (1996b) una pequeña microsociedad en donde las relaciones estudiantes-docente y entre estudiantes pueden estar basadas en estructuras piramidales o del otro lado situaciones más espontáneas, democráticas y creativas. Si la práctica pedagógica es ante todo una práctica política surge entonces la necesidad de avanzar hacia prácticas pedagógicas que para el caso colombiano nos permitan alcanzar ese mínimo que es el respeto a la diferencia y el reconocimiento del otro y sus ideas. Si el docente se aprovecha de su saber para establecer relaciones autoritarias termina reproduciendo una estructura social rígida que guarda mucha similitud con las estructura social del país. La transformación de esas relaciones cotidianas requiere ante todo de una elevación del nivel de consciencia acerca de las relaciones que se tejen con quienes nos rodean.

Mi experiencia de enseñar economía para no economistas

Mi interés por reflexionar acerca de mis prácticas como docente me llevaron en el pasado a escribir acerca de la enseñanza de la economía. En aquella ocasión planteé la necesidad de luchar contra un imperialismo económico en las ciencias sociales y por modificar nuestros planes de estudio para que los estudiantes reconocieran la importancia de las metodologías cualitativas, de cultivar el gusto por el arte y la literatura, de una formación más integral, más humanista por cuánto el discurso técnico nos tiende a volver seres insensibles.

La trayectoria profesional de estos últimos años me ha llevado a ser docente de economía en un programa de sociología. En esta etapa he podido tener más espacio para la experimentación no solo en la elección de los contenidos a enseñar sino en la metodología que puedo emplear en clase. Frente a un plan de estudios que contemplaba un curso de microeconomía y otro de macroeconomía que no estaba dando los resultados esperados, pensamos con otros docentes revisar los contenidos y pensar en las necesidades de quienes estaban estudiando sociología. Existía además un problema que también era determinante y era la necesidad de un docente economista con mayor empatía hacia las ciencias sociales, es decir, que lograra estar dispuesto a escuchar y construir y no de imponer su visión de mundo.

Se han planteado dos cursos que están en aplicación desde 2016. Un curso presenta a los estudiantes de sociología la evolución del pensamiento económico haciendo enfasis en los campos que acercan a las dos disciplinas (socioeconomía, sociología económica, economía social y solidaria) mientras que el segundo curso gira alrededor de la comprensión de la economía colombiana haciendo un recorrido desde la escala global a la nacional aportando los elementos que permitan discutir acerca del modelo de desarrollo económico y sus impactos en la sociedad colombiana. Espero tener la posibilidad de escribir acerca de este modelo más adelante y de poder utilizar los resultados de evaluación de estos cursos para revisar los objetivos planteados y mirar los efectos que este cambio ha traído en la formación de los estudiantes de sociología.

En este texto deseo reflexionar sobre aspectos que he considerado necesarios para fortalecer el curso de economía colombiana. Mientras en el curso de pensamiento económico se espera enseñar sobre la diversidad teórica que existe en la ciencia económica para el caso del curso aplicado al caso colombiano se ha tratado de avanzar en el desarrollo de habilidades para la comprensión del lenguaje técnico que los economistas suelen emplear no solo en los textos académicos sino en la prensa económica ya que este lenguaje suele ser una barrera para que los no-economistas puedan entrar en el debate académico y científico.

Volviendo a Kuntz (1996b) es importante el desarrollo de unas habilidades en los estudiantes que les ayuden a estructurar su pensamiento y les permita utilizar de manera más eficaz el conocimiento adquirido. La matemática y la geometría tienen esa potencialidad pero ante la ausencia de interés por los procesos racionales se evidencia consecuencias negativas en el plano político: la ausencia de adhesión de grupos a las instituciones y valores fundamentales que ponen en riesgo la democracia. Kuntz señala por ejemplo que al carecer de este tipo de formación existe un desdén hacia la aceptación de reglas especialmente en el ámbito lingüístico (ausencia de vocabulario y desconocimiento entre ortografía y gramática).

Es una reflexión muy pertinente cuando nuestro país vive este clima de agitación electoral y saltan a la plaza pública numerosos políticos que apelan a discursos que carecen de esas reglas básicas que propendan por un verdadero debate. Retomando a Kuntz (1996b) por medio del debate científico se hace democracia ya que allí cada participante tiene el derecho a participar y le reconoce al otro la posibilidad de expresarse y participar en la solución de problemas. Sin embargo, en el plano económico y social tiende a ser excesivo el papel que adquieren los técnicos y expertos mientras que los demás quedan reducidos al silencio. Predominan soluciones cuantitativas que carecen de parámetros humanos y un corto circuito en el diálogo cuando estas “personas brillantes” se les dificulta escuchar el discurso un poco torpe de la población que por lo general sufre los efectos de esas medidas. Kuntz concluye abogando por un paso de la tecnocracia a la democracia, la cual está marcada por la incorporación de esos parámetros humanos, de alcanzar ese debate científico.

Es por esta razón que me he detenido a pensar en el papel que cumple la formación en matemática y geometría y sus beneficios para una sociedad más incluyente y tolerante. Muchos de los estudiantes han expresado sus debilidades en este tipo de conocimientos y por ello existe cierto rechazo inicial a los cursos pero a medida que se logra discutir sobre los postulados teóricos de las escuelas económicas se puede entender que detras de cada escuela existe una visión de mundo, una ideología. Sin embargo, no se puede caer en el error de considerar que usar las matemáicas o la geometría en el análisis económico sea parte de una "ideología capitalista" ya que justamente esas herramientas podrían ayudarnos a denunciar la desigualdad e injusticia que genera el sistema económico dominante.
Si mi primera reacción fue la de evitar el uso de esas herramientas y de intentar explicar las principales ideas que se escondían detrás de las diferentes escuelas de pensamiento y de algunos modelos económicos, con el tiempo, he cambiado mi punto de vista y me he interesado en la discusión acerca del cómo enseñamos y de recuperar la importancia de esta formación para la vida cotidiana. Creo que existen vacíos en mi propia formación que he decidido aceptar y resolver a través de la oportunidad de ser docente y en ese caso se trata de aprender con los estudiantes, en función de sus necesidades y de las mías propias. Es encontrar un justo medio entre una formación técnica pero sensible al dolor humano.

Un conocimiento estructurado alrededor de los mapas conceptuales

La formación en matemática y geometría está asociada a la formación de la mente y en el desarrollo de una capacidad para aprehender los interrogantes que nos plantean diferentes escenarios de la vida económica y social. Las habilidades derivadas por ejemplo de una formación en geometría radican en la posiblidad de llevar a cabo un proceso de manejo abstracto de información que tiene lugar en un contexto marcado por el tipo de sociedad en la que vivimos (industrial, pos-industrial, etc.) (Kuntz, 1996a).

Retomo nuevamente a Kuntz quién me ha servido de fuente para este breve ensayo ya que este autor hace una relación entre la importancia de una formación en matemática y geometría que va más allá del interés en adquirir un conocimiento que se pueda explotar en el mercado de trabajo sino que por el contrario nos permite hacernos mejores ciudadanos. Autores como Ha-Joon Chang (2016) también han señalado la importancia de que los no economistas conozcan los debates técnicos y se interesen por participar en ellos. Se trata de una aspiración que requiere en primer lugar la destrucción de ese muro impuesto por una jerga técnica, por ese debate técnico al que ya me referí antes.

El plano del convento- El Nombre de la Rosa
Manejar la información que nos proporciona el contexto de nuestra sociedad implica entonces comprender, por ejemplo, el proceso que realiza el geómetra, el cual inicia con la abstracción, por la codificación de un dibujo para convertirlo en figura geométrica. La abstracción tiene lugar cuando se asocia esta figura geométrica como parte de una familia de figuras compatibles con el enunciado principal. “Aquí la abstracción del proceso geométrico se manifiesta claramente, es decir, el razonamiento que se basa en una de las figuras de la familia debe ser pertinente a todas las demás” (Kuntz, 1996a,178).

El experto enriquece posteriormente la figura obtenida gracias a que dispone de información ligada a una memoria estructurada, de donde se desprenden sus actos. Pero también este experto evita la introducción inesperada de información ajena al enunciado. De esta figura enriquecida el experto realiza una extracción mental o gráfica de toda clase de sub-figuras cuya pertinencia conoce y que pueden ser fuente de conjeturas. “De la información global que contiene el enunciado extrae bloques de información que organiza en función de su experiencia y del propósito eventual que persigue” (Kuntz, 1996a,178).

La clasificación es el paso siguiente y consiste en la contextualización del problema. El experto lo relaciona con los conocimientos y los meta-conocimientos pertinentes. Aquí radica una de las principales causas del buen desempeño del experto. Después de la fase de clasificación se buscan las soluciones. Este proceso de enriquecimiento de la figura, clasificación y búsqueda de las soluciones se puede repetir muchas veces hasta lograr una solución o conjunto de soluciones al problema. En suma, el conocimiento matemático y geométrico se estructura alrededor de mapas conceptuales llenos de etiquetas. Entre más denso y extenso el mapa hay más posibilidades en dominar un tema. Por último, se nos recuerda que esos mapas no son fijos sino que se mueven y se pueden ampliar.

Una aventura que vale la pena vivir

Nuestro país se encuentra en un momento histórico ya que a partir de la firma de los Acuerdos de Paz se ha recuperado la fe y la esperanza en construir una nueva forma de relacionarnos, de dejar atrás el miedo que no nos dejaba pensar claramente y que nos nublaba la razón. Creo que un efecto positivo que deja este acuerdo está en sembrar las condiciones para que prospere ese debate cientifico, es decir, una situación en donde cada uno escuche a los otros, en donde las nociones de verdad y error científicos sean puestas a prueba en relación a nuestro contexto lejos de la imposición de doctrinas o verdades únicas vendidas con halos de infalibilidad. De romper con esa exclusión que alimentan los debates técnicos.

La Biblioteca- El Nombre de la Rosa
Creo que esa potencia de las matemáticas sería indispensable en Colombia para un escenario de posacuerdo. Nuestra sociedad es víctima de una polarización que es alimentada por discursos e imágenes que se han construido a partir de lo emocional y poco desde lo racional y es por eso que terminamos siendo un país que le hace homenaje a la pasión, especialmente cuando se trata de su poder destructivo. Surgen entonces los siguientes interrogantes ¿Puede ser la matemática y la geometría una opción para ofrecernos una salida cuando los radicalismos promovidos por los fanatismos religiosos e ideológicos nos han llevado a la muerte y exterminio del otro?

Asumir ese desafío en materia de enseñar matemáticas y geometría requiere claro está de estrategias metodológicas y en términos más globales de cierta pedagogía, es una aventura para quién desea la experimentación y la creatividad en sala de aula. El objetivo será la de ayudar a que los estudiantes tengan la posibilidad de organizar y hacer avanzar mapas conceptuales, de que la estructuración de su conocimiento no sea resultado de la acumulación de grumos organizados de forma confusa. Este esfuerzo requiere también de estudiantes apasionados por el deseo de aprender. El beneficio como puntualiza Kuntz para la vida en general será la de tener “un intelecto bien edificado [que] puede tratar con éxito temas abstractos bien diversos” (Kuntz, 1996a: 182). 

¿Y la formación profesional?

La capacidad de interpretar escenarios complejos y de poder estructurar un mapa conceptual que nos permita comprender diversos fenomenos sociales y económicos tiene también una consecuencia en el tipo de profesional que se puede formar. Es la de un ser humano con capacidad para dialogar con otros saberes. El mundo después de la universidad se convierte en un proceso continuo de interacción con profesionales de otras disciplinas y con saberes que se han forjado por fuera de las instituciones educativas. Lejos del imperialismo arrogante de la ciencia económica se trata de un escenario en donde se encuentran mapas conceptuales que recogen diversas visiones de mundo frente a un objeto en particular. Es posible que unos sean más racionales que otros o que respondan a racionalidades diferentes pero lo importante es reconocer que esa diversidad en las lógicas que los soportan no implican que el saber técnico sea el único a tener en cuenta.

Para aquellos tecnócratas que se escudan en un conocimiento imparcial y libre de ideologías queda como desafío el avanzar hacia una mejor comprensión de esos otros saberes. Avanzar hacia una integración que lastimosamente no suele tener lugar en la esfera de la política pública y tristemente tampoco en el caso de los movimientos sociales. Para los docentes y especialmente para quienes enseñamos economía sería de vital importancia que a la hora de enseñar trasmitiéramos no solo ese saber técnico sino esa sensilidad hacia el otro. De colocar nuestro grano de arena en la construcción de una sociedad menos rígida.

El reto está entonces en una enseñanza en donde la formación matemática tenga esa potencia de ayudar en la comprensión de los procesos sociales. A través de un lenguaje y unas herramientas específicas se puede tratar de enfrentar la confusión que traen los contextos y hacer un proceso de depuración y abstracción que puede contribuir en la comprensión de las complejidades de esa vida económica y social. Se trata del reconocimiento de otros saberes y de la construcción solidaria de un pensamiento que no sea estéril y que nos permite avanzar hacia una sociedad más racional a la hora de actuar pero que conserve la sensibilidad hacia el dolor de quienes han padecido los efectos negativos del modelo de desarrollo económico que nos han impuesto esa élite tecnocrática que nos gobierna.  

Referencias 

Chang, Ha-Joon (2016) Economía para el 99% de la población. Penguin Randon House Grupo Editorial. Bogotá.

Kuntz, Gerard (1996a) Conjeturas sobre la utilidad de una formación matemática para la vida económica y social. En: Revista EMA 1(3) pp.173-194 Disponible en: http://funes.uniandes.edu.co/1024/

Kuntz, Gerard (1996b) Conjeturas sobre la utilidad de una formación matemática para la vida económica y social 2. En: Revista EMA 2(1) pp. 3-18 Disponible en   http://funes.uniandes.edu.co/1031/