jueves, 14 de marzo de 2013

UN 8 DE MARZO EN RIO DE JANEIRO Y EL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER



El 8 de marzo es el día internacional de la mujer y con el paso del tiempo dicha fecha adquiere una mayor visibilidad en los medios de comunicación. Sin embargo, esta visibilidad parece estar filtrada por los intereses de quienes deciden los contenidos de los programas emitidos tanto en la televisión, como la radio y la prensa escrita.

Presentación artística 8 de marzo, Rio de Janeiro
Para muchas organizaciones esta fecha es importante para denunciar una vez más los actos de violencia que siguen existiendo en nuestras sociedades y que tienen como principal víctima a la mujer. Para otros por el contrario se convierte en una oportunidad más para la mercantilización de la mujer, para la creación de campañas publicitarias que hagan circular el capital a costa de mantener el rol de la mujer como un objeto más de propiedad del hombre o por el contrario de tratar de ver con ojos de hombre (¿o del capital?), los deseos de las mujeres, en cambio de aprender a comprender la situación de la mujer en nuestras sociedades.

Aquí en Rio de Janeiro, por ejemplo, fue emitida una publicidad de detergente que tenía como finalidad celebrar el día de la mujer. En primer plano, aparece el torso de un hombre atlético, que se dedica a lavar el tapete de la casa o de lavar una camisa que esta manchada con pintalabios. Según se ve en youtube fueron diseñadas campañas en la ciudad, donde las mujeres que llegaban a sus trabajos encontraban a estos hombres semidesnudos entregando detergente. Se sabe que hay peluquerías que ofrecen ofertas de manicure, pedicure, peinado, para la mujer en su día. Incluso hasta la alcaldía de Porto Alegre salió con una publicidad que decía así “Solo una mujer sabe lo que es perder la llave dentro del bolso” o “solo una mujer sabe el drama que es arruinarse la uña después de salir del manicure” o esta otra frase “solo una mujer sabe el placer que es quitarse los tacones al final del día”. La alcaldía de esta ciudad ya pidió disculpas por su campaña, pero muchas otras continúan y continuaran, llevando con el tiempo a que se corra el riesgo de trivializar esta fecha.

Regulen el mercado y no nuestros cuerpos
Otra tendencia que es propia de los medios de comunicación masivos tiene que ver con la decisión de que se muestra y que no. Uno no se informa, sino que se desinforma cada vez que se sienta frente al televisor. Aunque ya existen algunas actividades reconocidas como la marcha de las vagabundas (marcha das vadias), existen muchas otras que apenas son reseñadas en los medios de comunicación. Como ya es conocido por muchos, el grupo O Globo es el más grande productor de piezas comunicativas en Brasil. La producción de telenovelas, prensa, radio, televisión está en manos de esta empresa. Así pues, se comprende porque una marcha puede terminar siendo vista simplemente como un acto que está generando trancones en el centro de la ciudad. Esto fue lo que sucedió el día 8 de marzo con la marcha a la cual asistí.

La Casa de la Mujer trabajadora CAMTRA atiende a mujeres que viven en la periferia de Rio de Janeiro, especialmente en lo que se llama la Baixada Fluminense, que está constituida por varios municipios que ya han sido prácticamente incorporados a la dinámica social y económica de la ciudad, pero que sufren de una estigmatización social, muy similar a la que vive muchos barrios del sur de Bogotá y del municipio de Soacha.

Entre las actividades que se desarrollaron aquella tarde destaco una presentación artística que tuvo lugar al lado de la Iglesia Nuestra Señora de La Candelaria y la realización de una marcha por la Avenida Rio Branco, una de las vías más activas del centro de la ciudad. Como es costumbre, las personas que participaron, llevaron y diseñaron pancartas con todo tipo de mensajes. Había adicionalmente grupos de mujeres con tambores, personas disfrazadas y la participación de algunos partidos políticos de izquierda.

Cambiando el nombre de una calle (1)
Una de las cosas que más me llamó la atención y que fue muy interesante fue la iniciativa de cambiar el nombre de las calles por las cuales se iba caminando. Aquí en Rio de Janeiro, las calles y carreras tienen un nombre y es bajo esta lógica que las personas buscan una dirección. En general, los nombres corresponden a figuras ilustres tanto de nivel internacional, como nacional y local. Existe la Avenida Pasteur, por ejemplo, así como la Avenida Brasil y no es de extrañar que en el futuro tengan una avenida Lula o la avenida Dilma Rousseff.

El punto importante es que uno de los objetivos de la marcha era la realización de un acto simbólico, mediante el cual se decretaba el cambio de la calle. Fueron cerca de 8 o 9 calles por las cuales íbamos cruzando y en cada una de ellas, se hacía un alto, para que se realizara el cambio de nombre. La idea era que cada una de esas vías recibiera el nombre de una mujer, especialmente de aquellas que habían sido importantes en la lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer. Había una joven que se encargaba de colocar una placa de papel, donde estaba el nombre y un pequeño resumen de la vida de esta persona. Muchos transeúntes que salían de sus oficinas a esa hora o que iban caminando por allí, tenían la posibilidad de leer e informarse de la existencia de estas mujeres. La jornada terminó con una muestra artística frente al Teatro Municipal.

Cambiando el nombre a una calle (2)
Un tanto ingenuo, llegué a la casa con la intención de saber si la marcha había sido mencionada en las noticias de la noche. Lejos de presentar este tipo de manifestaciones, el noticiero presentó marchas en la India y en los países árabes, generando la impresión de que solamente allá se vulneraba a las mujeres y que ellas lejos de salir a festejar, estaban exigiendo a sus gobiernos, medidas serias para su protección. Sin embargo, la marcha que tuvo lugar en la misma ciudad, fue completamente ignorada.

Colombia es un país azotado por la guerra y las mujeres son una de las principales víctimas. Pero no es fruto de un mal genético de los colombianos. Es fruto de un sistema patriarcal, machista que se difunde por todo el mundo y que se manifiesta con sus particularidades en cada sociedad. En Brasil también existen manifestaciones de este sistema patriarcal presentes en la publicidad, en las relaciones cotidianas y en muchos espacios públicos. Si bien es importante el papel del Estado a través de las políticas públicas, queda claro que necesitamos un cambio de consciencia y una transformación de nuestras masculinidades. Esta demanda se hace imperativa, creo yo, cuando se trata de quienes hablan de que otro mundo es posible.

Enlace recomendado

Casa de la Mujer Trabajadora CAMTRA

lunes, 10 de diciembre de 2012

UNA CASA GRANDE Y BIEN UBICADA PARA VIVIR FELIZ



La vivienda es actualmente tratada como una mercancía más y en ese sentido el acceso a la misma depende antes que nada de la capacidad de pago del hogar. En Colombia, así como en la mayoría de las naciones que tienen economías de mercado, adquirir una vivienda requiere de los recursos suficientes para su compra, bien sea en el mercado de vivienda nueva como en el de usada. Incluso la compra de un lote en una “urbanización pirata” requiere de recursos y quienes carecen de ellos sencillamente deben conformarse con vivir en alquiler.

Una de las consecuencias de esta lógica mercantil es que tanto el tamaño, como la localización y la calidad de la vivienda terminan estando asociadas al precio. La política de vivienda de interés social VIS implementada en las últimas décadas -no solo en Colombia sino en varios países latinoamericanos- es prueba de ello. Para los hogares con menores ingresos, a pesar de la posibilidad de un subsidio, de un crédito en la banca comercial y de los ahorros, no existe realmente mayor libertad para elegir. Se trata más bien de aceptar lo que los ingresos pueden costear. Una casa  o apartamento grande y bien localizado se ha convertido en el privilegio de unos pocos.

Por eso es tan importante la discusión que tiene lugar en Bogotá, sobre la construcción de viviendas gratis que ha prometido el gobierno nacional para los más pobres. Imagino que para algunos es muestra de un esfuerzo del presidente Santos por luchar contra la pobreza, para otros por el contrario significará una muestra más de la relación existente entre él y los gremios de la construcción y de las medidas que se toman, buscando que las tasas de ganancias se mantengan, frente a un desaceleramiento de la demanda solvente. Por ahora, me parece oportuno, destacar que el discutir sobre la localización y el tamaño de la vivienda, nos lleva a cuestionarnos sobre la posibilidad de “desmercantilizar” el acceso a la vivienda y verla entonces desde una óptica más humana[1].
 
Frente a la discusión sobre un área de 40 o 45 metros cuadrados[2], basta señalar como durante muchas décadas el tamaño promedio de un lote comprado en una urbanización irregular era de 72 metros cuadrados. La vivienda si bien era construida poco a poco tenía unas dimensiones que facilitaban la construcción también de espacios para colocar una tienda o un negocio, e incluso para la construcción de espacios para arrendar. Con las viviendas de interés social VIS y particularmente con la más barata de ellas, denominada Vivienda de Interés Prioritario VIP, se ha caído en una situación en la cual, los pobres tienen más dificultades para aprovechar la casa como fuente complementaria de ingresos. Ingresos obtenidos no por el simple afán de lucro, sino bajo una lógica de subsistencia.

En cuanto a la localización, debe señalarse positivamente la puesta en debate acerca del derecho a vivir bien localizado en la ciudad y de luchar contra la segregación socioespacial. Cuando imperan estos deseos especuladores con el valor del suelo en zonas centrales, la actuación del gobierno distrital en defensa de los sectores de menores ingresos es de destacar, puesto que la mayoría, sino la totalidad de oferta de VIS estaba concentrada en la periferia de la ciudad. La reducción de espacios para ser urbanizados de manera informal también ha significado que hasta este tipo de oferta se ubique cada vez más lejos de las centralidades de la capital. Creer que es posible ofrecer vivienda para los grupos de bajos ingresos en localizaciones centrales permite entonces mejoras en la calidad de vida de estos hogares, representados por las posibilidades de trayectos más cortos y menos costosos hacia los lugares que concentran la mayor oferta de trabajo (formal e informal) de la ciudad.

Todos estos esfuerzos, sea la de una vivienda con las dimensiones adecuadas y una buena localización, creo que pueden ser pensadas desde una Economía para la vida, propuesta teórica y metodológica  presentada por Franz Hinkelammert y Henry Mora en un libro publicado en 2009[3]. Allí, los autores discuten sobre cuál es el objeto de estudio de la ciencia económica. Para responderla, parten de la pregunta más básica que todo ser humano se realiza: ¿cuál es el sentido de la vida? La respuesta esbozada en términos muy sencillos es que se trata de vivirla. Para ellos, los seres humanos buscan una vida material, concreta y tratan de acceder a los medios que les permitan vivir.  Lo que ha sucedido durante la hegemonía del sistema capitalista es que dicho acceso se ha ido restringiendo progresivamente a una única opción: el mercado. Como ya mencionamos en el caso de la vivienda, sea regulado o no, es el mercado y por ende la capacidad de pago lo que define el tamaño, la calidad y la localización de la vivienda.

Hinkelammert y Mora, nos recuerdan de nuevo, aquella división entre crematística y economía establecida por Aristóteles. De un lado, “el arte del lucro”, la economía utilizada para incrementar la propiedad de dinero por el dinero mismo y del otro, la economía como la ciencia que se preocupa por el abastecimiento de los hogares y de la comunidad circundante, a través del acceso a los bienes necesarios para satisfacer, potenciar y desarrollar las necesidades humanas. No obstante, en su propuesta normativa no se aboga por la eliminación de los mercados, sino por la posibilidad de someter los mercados a un derecho fundamental: el derecho a vivir. Es pues, someter el valor de cambio, la ley del valor frente a este derecho, que se constituye en base para la libertad humana.

Considero que la mercantilización de la vivienda nos ha llevado a naturalizar el dicho popular que dice “me tengo que ir: soy pobre y vivo lejos”. Recordándonos las ideas propias del análisis de tipo neoclásico, los autores critican el fetichismo que existe sobre el postulado de la eficiencia y la lucha competitiva, el cual se impone incluso frente a las exigencias por vivir. Aunque parece ya un sueño lejos de ser realidad, vale la pena discutir acerca del tamaño de las viviendas que se ofrecen. Aunque conservadora la definición de un mínimo de 45 metros cuadrados, vale la pena preguntarse si realmente no es posible que se mantengan ofertas con tamaños más dignos y tipos de vivienda más flexibles, similares a aquellas auto-construidas en décadas pasadas.

Un punto final destacado por Hinkelammert y Mora, radica en el proyecto de ser humano por el cual debería luchar esta Economía para la vida. Señalan que se trata de recuperar al sujeto y su subjetividad perdidos en el objetivismo de la tradición positivista de la sociedad moderna. Se trata de erradicar las relaciones sociales en que el ser humano es humillado, sojuzgado, abandonado y despreciado. Creo que cuando es más importante la especulación inmobiliaria se está casi que violando un derecho fundamental como es el del acceso a una ciudad en condiciones de dignidad. Lastimosamente el papel del Estado ha dejado de orientarse por las potencialidades que tiene para  “desmercantilizar” el acceso a los bienes que garanticen la vida humana. Si bien existen los canales para la participación ciudadana, aún falta mucho para que temas como el tamaño y la calidad de las viviendas construidas sea debatido entre los movimientos sociales que trabajan a escala local. Ante un discurso cada vez más fuerte de una escasez de suelo en Bogotá, puede esperarse que la mirada del acceso a la vivienda se quede anclada en estudios que hablen de costos de producción inflados o en concursos arquitectónicos de diseños de VIS precaria. ¿Existe la posibilidad de una movilización cívica alrededor de una oferta de VIS digna? ¿Podemos dejar de asociar el tamaño con el dinero y pasar a ver la necesidad de una vivienda en función del tamaño del hogar y sus necesidades? ¿Porque no nos cuestionamos éticamente por una desigualdad que se manifiesta por la construcción de esas ciudadelas de VIS y del otro lado grandes apartamentos? ¿Por qué dejar que el espacio sea definido por la capacidad de pago y no por el tamaño del hogar que lo ocupa? ¿Cómo encontrar un criterio más justo?


[1]    En el diagnóstico y formulación del Plan de Desarrollo de la ciudad, está presente de manera explícita una apuesta por pensar el desarrollo desde la perspectiva del ser humano. Véase por ejemplo Alcaldía Mayor de Bogotá. 2012. Bases del plan distrital de desarrollo Bogotá Humana 2012-2016. Disponible en http://www.sdp.gov.co/portal/page/portal/PortalSDP/Home/Noticias/HistoricoNoticias/PlandeDesarrollo
[2]    Distrito advierte que casas gratis presentadas por el gobierno son “muy pequeñas”. El Espectador. Sección Bogotá. 4 de Noviembre de 2012. http://www.elespectador.com/noticias/bogota/articulo-385200-distrito-advierte-casas-gratis-presentadasel-gobierno-son-muy-p
[3]    Hinkelammert, F. (2009) Economía, Sociedad y Vida Humana: preludio a una segunda critica de la economía política. 1ra Edición. Buenos Aires, Editorial Altamira. Para este artículo hago referencia específicamente al capítulo 1: La opción por la vida (apuntes para una ética del Sujeto desde la perspectiva de una Economía para la vida) pp.25-36

martes, 27 de noviembre de 2012

En mi noche solitaria

Cuando me invade esta tristeza
me quedo mirando fijamente al piso
e intento abstraerme de todo.
Intento no escuchar sus comentarios
y me dejo llevar al silencio
de un firmamento que brilla
en mi noche solitaria















Siento un dolor en mi pecho
por aquellas cosas que todo hombre
ha perdido y desearía
conservar eternamente
y me dejo llevar al silencio
de un lugar secreto
donde escondo mi mayor tesoro

La mañana es fría y me encuentro de mal humor
en la calle el agua se acumula
como las lagrimas que quieren salir de mis ojos
solo un reflejo borroso en el espejo
un fantasma que ya no se asusta de sí mismo

Repito una y otra vez la misma canción
la mantengo en mi mente
la susurran mis labios
mientras mis dedos golpean la mesa
siguiendo una vaga armonía
no quiero pronunciar palabra alguna

Recuerdo la imagen en la ciudad
intentando huir de ese sentimiento de angustia
de desprotección, de indefensión
¿donde encontrar un refugio?
¿Que respuesta esperar frente a su mentira?

 

Cuando me invade esta tristeza
me quedo mirando fijamente al piso
e intento abstraerme de todo
intento no escuchar sus comentarios
y me dejo llevar al silencio
de un firmamento que brilla
en mi noche solitaria

Mantengo mi mente cerrada
despliego las alas de la fantasía
y me imagino libre, una vez más libre
después de que las promesas son rotas
¿para que sirve seguir creyendo en ellas?